Semana creativa
Aunque la musa siga de vacaciones.
Pues que esta semana, además de la pastorela que les comentaba en el texto de ayer, saldrán un par de cosas creativas más. O, al menos, ese es el plan.
Porque ya se sabe que el problema con los creativos no es la falta de ideas, es el tiempo necesario para realizar cada una. Y ese, a veces, no es tan abundante como nos gustaría.
Por ejemplo: Recuerdan la ofrenda de Día de Muertos “monumental” que ponen mis papás y de la que les hablé en Tradiciones Familiares? Pues estamos en el proceso de embalado y empaquetado de la misma, y no la volveremos a ver en once meses. Ya contando, son más de 110 piezas entre medianas y grandes, y vaya que ha sido mucho trabajo.
Por supuesto, cuando hay muchas cosas por hacer, tal parece que las haces a la velocidad de los caracoles. Que el reloj fluye rapidísimo para lo importante, y muy lento para lo demás.
O que la musa se va de vacaciones. O sea, calculas dos horas para una tarea y cuatro horas después vas a la mitad. Paras un momento, y la pausa de cinco minutos se vuelve de 55. Y entonces te acuerdas de que debes un archivo desde el lunes, que lo avanzaste el viernes y aún no lo mandas, así que…
Y de pausa en pausa, no acabas de avanzar las cosas que querías hacer. Aunque de repente hay maneras distintas de hacerlo. Por ejemplo, en una de las manejadas escuché un podcast de Mel Robbins sobre inteligencia artificial. Así que hice un ejercicio en el empaquetado del altar. Y de repente me encuentro con un 40 % de espacio libre, ya con el 70 % del altar empacado. Al final, ganamos eficiencia y eficacia. Pero… tomó un poco más de tiempo avanzar en ello.
Así que esperemos que la semana cierre tan creativa como espero al plantearla. Y, por cierto, para que lo recuerden o lo conozcan, nuevamente invitados a leer este texto:



Muy bueno
Muy buenos consejos