La práctica hace al mayestro.
Equivocarse no solo es humano, es algo que te distingue de la IA.
Dice el bonito refrán que la práctica hace al maestro. Y sin duda tiene mucha razón. Cuanto más haces algo, más aprendes a hacerlo mejor. O por lo menos eso es lo que dice la teoría.
Malcolm Gladwell propuso la teoría de las 10,000 horas; dice que una práctica constante e intencionada de alguna tarea te hace muy diestro en ella, y parece que el nivel de excelencia se alcanza con 10,000 horas de hacerlo. Que por eso niños que aprenden a tocar instrumentos desde muy jóvenes pueden tener éxito a muy temprana edad. Lo mismo pasa en algunos deportes.
Cita como ejemplo un conjunto que ustedes conocen: Los Beatles. Ellos empezaron tocando profesionalmente en algunos bares en Hamburgo, tras algunos años tocando juntos en Liverpool.
Pero como no sabían bien el lenguaje, se habían comprometido a tocar ocho horas diarias sin parar.
La lógica del dueño de los bares es que el público cambiaba cada hora o dos, pero los músicos eran los mismos, así que podían repetir su repertorio cada tres horas sin que nadie se diera cuenta de que solo tocaban lo mismo.
¿Qué pasó? Que al cabo del tiempo, su labor como intérpretes de música de otras personas, practicada por tantas horas, de la misma manera, les llevó a que, cuando lanzaron sus propias canciones, tuvieran una integración y un enlace destacado. Eran jóvenes, pero no eran novatos.
Viene a colación porque, como les decía el lunes, estoy preparando mi entrada 300 consecutiva en este blog y me di cuenta de que se me fue sin incluir la imagen que suele acompañarlas.
Ayer tuve un invitado, David Domínguez 🎩, con un texto que despertó mucha atención, medida en parte por los comentarios que recibió.
Aunque algunos me preguntaron que “por qué censuré la palabra del título”, que era igual ponerla completa si para todos era legible. Pero la práctica hace al maestro.
Lo hicimos así, tanto David como yo, con toda la intención de evitar algunos filtros de seguridad que pueden tener en sus respectivos empleos o en algunos sistemas que filtran contenidos para menores de edad.
Son esos pequeños trucos los que con la práctica hemos ido resolviendo, aunque, como ya les contábamos hace muchos meses, hay quien piensa que somos inteligencia artificial porque solemos no tener errores. Sí, dijimos p*to intencionalmente. Sí, se me fue una entrada sin imagen. Y sí, escribí “mayestro” en el título con toda intención.
Por eso, el usar un asterisco en una palabra sensible o mandar una entrada sin imagen pueden parecer errores, pero pueden ser simplemente intencionales o pequeños descuidos. Errar es humano, dice el refrán. Hay que conocer todas las reglas para poder romperlas voluntariamente, decía la China Mendoza. La práctica hace al mayestro, digo hoy en el título.
Sea como sea, nada como practicar para generar habilidades nuevas. Ustedes hoy están terminando de practicar su lectura. Y yo, como todos los días, terminando de practicar mi escritura. Y si nos juntamos, tenemos una muy bonita comunidad. Así que gracias por estar aquí.


