Y siempre puedes hacerlo mejor.
Algunos le llaman kaizen.
Uno de los grandes retos que tenemos las personas es constantemente mejorar. Por supuesto que hay una tendencia natural a quedarnos como estamos, sin poder hacer nada más y estar todos quietos, disfrutando con la inercia lo que ya se ha conseguido.
Sin embargo, para otros es importante el estar buscando una mejora continua. Porque si no creces, te atrofias. Envejeces. Hay quien dice que uno se hace viejo cuando deja de buscar cosas nuevas, formas distintas de hacer las cosas. Una vez que tu cerebro quiere dejar de aprender.
De hecho, los japoneses le llaman a ese proceso de mejora continua kaizen, y ha sido la base del crecimiento de su industria automotriz. Que hoy se hace un poco mejor que ayer. Que tus errores se vayan reduciendo y que puedas ir logrando generar mejores resultados cada vez. Por supuesto que el proceso no es fácil, pero puedes hacerlo si lo intentas de manera adecuada.
¿Qué se requiere? Muy simple. Medir exactamente dónde estás y tratar de hacerlo mejor cada vez. Buscar aquellas herramientas que te ayuden a mejorar el proceso. Medir los errores más frecuentes para encontrar la falla, eso que los origina, y tratar de corregirlo. Es simplemente tratar de hacer lo que se pueda hacer de la mejor manera, avanzando cada vez más en el resultado.
Por supuesto que esto es mucho más fácil si puedes identificar esos puntos de error con ayuda de alguien más. Que te ayude a ver en dónde están esas fallas clave. Un buen asesor, un acompañante, alguien con quien puedas platicar de los temas pendientes, las expectativas y los logros, que conozca las mejores prácticas y te ayude a adoptarlas; es algo que puede ayudarte a que esta práctica sea más fácil y más acelerada.
Porque vaya, a final de cuentas, si tienes las herramientas adecuadas y la voluntad precisa, partiendo del hecho de que reconoces que hay errores, y tienes los datos puntuales, puedes corregir los fallos sin mayor problema.
Entonces ya quedamos. Si encuentras los errores, sabes medirlos e identificarlos, aprendes cómo corregirlos; si tienes a alguien que te acompañe, este proceso de mejora continua se incorporará a tus rutinas de manera muy sencilla.
Y ya sabes que cuentas conmigo si crees que en algo puedo ayudarte a que lo hagas en tus proyectos concretos, porque a final de cuentas, de eso se trata este ejercicio: de que logres hacer tus tareas, en especial las de escritura, mejor cada vez.
Avisos parroquiales
Por cierto, porque “actuamos lo que predicamos”, habrán notado que ya cumplimos casi tres semanas de usar o fotos propias, o bien imágenes generadas específicamente para el texto que acompañan. Quiero que se sienta la esencia del texto en cada imagen; muchas veces primero hacemos la imagen a partir de la idea y, con base en ella, escribo el texto. Hoy fue al revés: al terminar el texto, pensé la imagen ideal para acompañarlo. Y si les gustan las imágenes aquí, deberían verlas en movimiento. Esas están en mi Instagram casi todos los días, unos veinte a sesenta minutos después de publicadas aquí. Por ejemplo (y perdón si algunos no pueden verla), la foto original que acompañaba el texto de Hannelore de ayer se ve así una vez que se genera el video. (Si no pueden verlo, está en esta publicación de Instagram).



Método Kaizen:
pequeños cambios hacen
progreso diario.