Volver a las andadas.
Porque no está bien quedarse atorado en el pasado, pero tampoco abandonar lo que ya se ha hecho.
Hace poco alguien me preguntaba qué cosa me gustaría hacer aunque no me pagaran. Por supuesto, mi respuesta automática, sin pensar, fue “escribir”, que por eso lo hago en Substack, en mis novelas, en los libros y en mi viejo blog Dichos y Bichos, que duró más de 15 años.
Luego esa persona me preguntó por qué cerré esa opción y me vine a Substack. Le dije que no está cerrado, sino que dejé de actualizarlo. El principal motivo fue que es mucho más fácil (y barato) poderles mandar correos diarios con menor costo que con la plataforma en la que tenía.
Me iban a empezar a cobrar más, como ya les había dicho, y casi pagaría por enviar correos diarios en un mes, mucho más de lo que pagaba por el hospedaje del sitio a lo largo de un año.
Era una locura. Sobre todo porque, como no uso la plataforma para vender, no iba a poder recuperar ese dinero.
Alguien me hizo ver, y con razón, que son más de 15 años de publicar allá y que el material empieza a envejecer, porque si alguien llega y ve que en un blog no ha tenido publicaciones en 6 meses, se va sin leer o consulta el tema que lo llevó y listo. Y que en algunos asuntos y páginas se coloca en la primera página de resultados de Google, pero si no hay actualizaciones, la va rezagando.
Además de que la base de lectores es diferente en uno y otro, aunque algunos estén en ambos lados. Aquí ha crecido mucho más con personas que no conocieron el Dichos y Bichos original. Y se han ido algunos a los que no les gustó la frecuencia diaria. Así que me convencieron de hacer algo.
Volveremos a publicar allá también.
Lunes, miércoles y viernes habrá textos: lunes con reflexiones y anécdotas, miércoles con comentarios de cine y viernes con comentarios de libros.
Son materiales que no veremos en la versión en Substack, sino originales y diferentes. Por supuesto, el resumen semanal de allá se seguirá mandando por correo todos los jueves. Es el día que aquí tenemos el podcast y que, por lo mismo, los amigos que gustan de leer más que escuchar se quedaban sin entrada ese día.
Los jueves en la tarde tendremos otra vez los espacios exclusivos para suscriptores de paga. Si no lo han hecho, aprovechen, incorpórense y ayúdennos a crecer estos esfuerzos.
Por lo demás, ese bonito deseo de seguir dándoles a nuestros lectores materiales que los entretengan, los diviertan, les compartan algunas enseñanzas y que los hagan reflexionar se mantiene.
Así que están más que invitados para ir a gjsuap.com, el blog original Dichos y Bichos, que ya a sus 15 años de antigüedad seguirá teniendo entradas frescas y diferentes a lo que hacemos aquí.
Por supuesto, si me siguen acompañando diario en ambos sitios, me va a dar mucho gusto. Si no se quieren abrumar, basta que estén aquí en Substack, que es donde tendremos más material, con más frecuencia. O en el blog, con entradas menos frecuentes pero más largas.
Espero que también les sea grato acompañarnos, porque esto se trata de volver a las andadas, ya que no está bien quedarse atorado en el pasado, pero tampoco abandonar lo que ya se ha hecho. Además, en el blog original está la opción de que puedan invitarnos un café, un pequeño donativo de una sola vez que nos ayuda a mantener este esfuerzo vigente. Y por supuesto, también pueden ayudarnos comprando los libros disponibles en Amazon.
A final de cuentas, es una obra de vida que se ha mantenido a lo largo ya de más de tres lustros y seguirá adelante, espero que muchos años más.
Avisos parroquiales.
La entrada de ayer es de la autoría de Marta Prieto Mendoza. Pero como la montamos desde la semana anterior (es lo bueno de tener invitados bien trabajadores y dedicados), aunque aparece el crédito en el texto, no la di de alta como autora y me di cuenta… hasta la noche de ayer. Ya se corrigió el crédito de la entrada. Gracias a quienes lo notaron. Y, por si no la han visto, los invito a leer Lo que tu espalda sabe de ti que tú todavía no has dicho. Les gustará.


