Un tomate, dos tomates, tres tomates…
O por qué la técnica Pomodoro es tan útil.
En una publicación anterior mencioné de pasada la técnica Pomodoro (tomate en italiano). Es una forma de hacer trabajo creativo de muy buena manera, ya que evita tanto la fatiga como la procrastinación. No diré que la uso a diario, pero sí la recomiendo para cuando hay temas importantes que resolver en poco tiempo.
Por supuesto, una de las ventajas es que no requieres nada adicional, algo que ya no tengas. Un cronómetro del celular basta. Aunque he llegado a ver unos relojes de cocina muy monos, que tienen la función adecuada y la forma de un tomate, así que le van muy bien a la idea.
La verdad es que yo uso la app FlowTunes, de la que ya les he comentado en otras ocasiones. Esta les permite generar sonidos ambientales, música suave y tiene un cronómetro. Justo ahora tengo el sonido ambiente de una cafetería y “signal drift”, una pista acústica rítmica que acompaña muy bien el ruido de las teclas y que me ayuda a entrar en modo flujo de concentración.
En la esquina superior derecha, FlowTunes tiene un pequeño cronómetro, que lleva una cuenta atrás. O una de formato Pomodoro. Simple: se ponen 8 cronómetros consecutivos. Uno de 25 minutos, uno de 5. Otro de 25, otro de 5. Uno más de 25, seguido de uno de 5. Y, sí: el final de 25, y el octavo va de 5 minutos. Es decir, dos horas “rebanadas” en cuatro bloques laborales, con 25 minutos de concentración y cinco de pausa. En este caso, la app que les comento tira una alerta un minuto antes de que se agote el tiempo de trabajo.
La idea es que escribas sin parar —o estudies, leas o barras: la tarea que tengas a la mano al usar el cronómetro—. Y después, a los cinco minutos, te detengas, te levantes de la silla, que hagas otra cosa por una breve pausa. En mi caso, en doce minutos que acabe de escribir, en mi pausa de 5 iré al baño. Una más adelante, me prepararé un té, que dejaré reposar hasta la tercera.
Tras dos horas consecutivas de “rebanadas” de trabajo creativo de 25 minutos y sus pausas de cinco, tomas una pausa larga. De 20 o 25 minutos en que puedes hacer otra cosa. Hoy, por ejemplo, puede ser jugar un rato en el simulador de trenes. O hacer una sesión larga de domingo. O ir por un helado, que a los 11° de hoy no le viene mal algo de frío sabroso para comer.
En fin, que este es uno de los mejores consejos para trabajo creativo que les puedo dar. Tal vez no es posible aplicarlo del todo en una oficina, con un jefe y compañeros cerca. Pero en otros entornos, les aseguro que funciona bien. Y no olvides que una de las ventajas de las computadoras en cada escritorio es que podrías hacer tus pausas de cinco minutos sin tener que pararte de tu lugar, aunque es lo que recomienda la técnica.
Si este consejo, la app y la manera de usarlos te han gustado o te resultaron útiles, mucho te agradeceré que compartas esta página con alguien a quien le pueda gustar.
Avisos Parroquiales:
Les recuerdo que mañana, martes 3 de febrero, nuestro espacio acá será ocupado por Hannelore Adler Gailwin y mi entrada saldrá en su Substack. Los invito a leernos allá y darle una gran bienvenida a Hannerlore. Así, los martes serán de visitas.
Por lo mismo, esta semana ya empezaremos con publicaciones para nuestros suscriptores de paga. Las opciones arrancan en 8 dólares al mes y tendrán publicaciones multimedia, más largas y para suscriptores de pago. Quienes se suscriban antes del martes 3 de febrero a las 5 p.m., podrán recibir el primer texto especial para ustedes.
Aún tenemos suscripciones para fundadores, que les incluyen cuatro libros impresos al año. Vale la pena.
Gracias por acompañarnos otro mes más en Dichos y Bichos.



Cuatro "tomates",
con la mente enfocada
rápido avanzas.