Un ejemplo de la edición.
Me preguntan por qué digo que es tan pesado ser editor.
Como saben, esta semana el tema en este boletín Dichos y Bichos ha sido el avance de la obra de teatro del mini reto que me mandaron. “Y aquí venimos a ser”, una versión teatral de la fundación de México Tenochtitlan, originalmente Cuauhmixtitlan y hoy la ajolotizada Ciudad de México, CDMX, sede mundialista por tercera vez.
Y al respecto, una de las preguntas que más me han hecho es: “Oye, dices que escribir es muy fácil y rápido, pero que editar te cuesta trabajo, ¿podrías darnos un ejemplo de ello?
Bueno, lo haré a continuación. Va algo de contexto: Me pidieron una obra de teatro para el fin de ciclo de estudiantes de primaria y secundaria. Es decir, tiene que ser breve (unos 20 a 25 minutos, más tiempo para dos bailables); el lenguaje debe ser simple, pero no trivial; incluir ciertos datos duros, tener moraleja y algo de humor o hechos contemporáneos, para que entiendan que es la misma ciudad en que vivimos.
La intención es que la obra de teatro sea el elemento central de la ceremonia de fin de cursos. Además, se harán periódicos murales, talleres de cerámica, laboratorios de etimologías en náhuatl de palabras que aún usamos (sin ir más lejos, “México” o “tamal”), juegos de matemáticas con simbología azteca, es decir, que cada materia pueda abordar un aspecto del 700 aniversario de la fundación de esta ciudad desde su propia perspectiva, pero como parte de un todo integral basado en la efeméride.
El personaje que va a fungir de narrador para la entrada de la obra, en algunos momentos de quiebre de la historia o para el cierre, es un sacerdote de Huehuetéotl, “el dios viejo”, considerado en la mitología azteca el dios más viejo, por lo tanto, el más sabio.
A continuación les transcribo la primera versión de un párrafo que menciona este personaje al final del Acto I, incluyendo algunas faltas de ortografía:
(La luz baja. Todos los personajes se congelan en su posición. Entra HUEHUETÉOTL seguido por un haz buscador)
HUEHUETÉOTL
Los designios de los dioses son muy diferentes a los de los hombres, pero ellos piensan que pueden decidir por sí mismos, sin contar con nosotros, sin saber qué tienen que hacer lo correcto en todo momento. Sin embargo, dejemos que esta primavera disfruten su sueño, su sueño equivocado. Porque, a final de cuentas, esto es parte de una pelea eterna entre Tezcatlipoca, el líder de la oscuridad y la noche, y Huitzilopochtli, el dios del sol, el guerrero luminoso que guiará a este pueblo a su máximo esplendor. Por hoy, ha ganado la noche.
(Se apagan las luces)
FIN DEL ACTO I, TELÓN.
Esta es la versión del diálogo tras mi primera edición. Las indicaciones no cambian, por eso ya no las incluyo aquí. Y noten que hasta tiene errores: hay un “qué” acentuado, no debería ir así. Además, he marcado en amarillo algunas frases que se cambiaron entre la primera y la tercera versión:
HUEHUETÉOTL
Los designios de los dioses son muy diferentes a los de los hombres, pero ellos piensan que pueden decidir por sí mismos, sin contar con nosotros, sin saber qué tienen que hacer lo correcto en todo momento. Sin embargo, dejemos que esta primavera disfruten su sueño, su sueño aunque sea equivocado. Porque, a final de cuentas, esto es parte de una pelea eterna entre Tezcatlipoca, el líder de la oscuridad y la noche, y Huitzilopochtli, el dios del sol, el guerrero luminoso que guiará a este pueblo a su máximo esplendor. Por hoy, ha ganado la noche.
Y esta es la versión final de ese diálogo tras la 1.ª revisión. Esa la hicieron tanto mi papá como quien fue mi revisora formal, Hannelore Adler Gailwain (a quien suelen ver por acá los martes de invitada, cada quince días).
HUEHUETÉOTL
Los designios de los dioses son muy diferentes a los de los hombres, pero ellos piensan que pueden decidir por sí mismos, sin contar con nosotros, sin saber que tienen que hacer lo correcto en todo momento. Dejemos que esta primavera disfruten su sueño, aunque sea equivocado. Porque esto es parte de una pelea eterna entre Tezcatlipoca, el líder de la oscuridad y la noche, y Huitzilopochtli, el dios del sol, el guerrero luminoso que guiará a este pueblo a su máximo esplendor. Su peregrinar no ha acabado; por hoy, ha ganado la noche.
(Se apagan las luces)
Como pueden ver, los textos se simplificaron, se pulió la ortografía y se añadió la frase “Su peregrinar no ha acabado”, en parte para avisar que la obra continúa después del intermedio.
¿Es el mejor párrafo? No. ¿La única forma de decirlo? Tampoco. ¿Puede cambiarse, mejorarse? Sin duda, sí. Pero lo bueno entregado es mejor que lo perfecto archivado. Todavía hoy, con el texto en la imprenta para la lectura de mañana, hemos encontrado dos o tres detalles más. Ya se ajustarán con las observaciones de la compañía teatral.
Para no hacerles larga la historia, en la primera revisión se hicieron cerca de 120 cambios, en un texto de 30 páginas. Hasta en las locaciones había errores: se listaba con un nombre moderno hoy, pero en la escena se usaba un nombre antiguo. Un personaje tenía un nombre en la primera mitad de la obra, y uno ligeramente diferente, pero diferente al fin, al final.
Solo la portada, el listado de personajes y la página 25 no tuvieron cambios. Y eso, porque la página 25 estaba en blanco…
¿Qué sigue? Que esta semana, posiblemente mañana jueves, haremos la lectura grupal, asignaremos roles y veremos si el actor o actriz que hará el papel de Huehuetéotl lo puede decir bien o si hay que hacerle cambios o ajustes.
Y eso, mis estimados lectores, es parte de la edición, que consume tiempo y que genera más trabajo del que resuelve, pero que hace que un texto bueno se vuelva excelente.
Para saber más, suscríbanse al boletín o visítenos con regularidad; y si son suscriptores de pago, el próximo jueves podrán leer el texto entero de la obra.



Gracias por compartir este vistazo tan detallado al proceso de edición, Gonza. Qué valioso es que muestres cómo un texto va tomando forma paso a paso, con sus tropiezos y ajustes, sobre todo en un proyecto tan especial como esta obra para los estudiantes. Esos detalles que parecen mínimos, como el cambio en las palabras de Huehuetéotl, esa sutileza que añade profundidad al cierre del acto, ayuda a entender mejor el cuidado que requiere cada línea. Queda un texto que respira mejor y que invita a seguir la historia.
Mil gracias también por mencionarme en el trabajo en equipo. Revisar junto a ti ha sido una experiencia fantástica y una excelente oportunidad de conocer de primera mano tus facetas de escritor y editor, siempre con el ojo puesto en que el mensaje llegue claro y conmovedor para los chavos. Estoy muy agradecida por tu confianza.
Un abrazo de unicornia y a seguirle.