Sentirse pleno.
Y eso que vamos a la mitad.
Esta semana había sonado demasiado pesimista. Hasta para mis momentos de pesimismo. Y ya entendí por qué. Son muchas pérdidas “de temporada” que procesar. Cuando una actividad voluntaria te definió por más de diez años, se pierde; deja un cierto tufo de orfandad que no puedes resolver de inmediato. Se los platiqué acá.
Bueno, lo bueno de soltar las cosas del sistema es que puedes entenderlas mejor y procesarlas más. Y gracias a eso pude avanzar con la pastorela que les había comentado que también está en marcha.
Ya me aclararon que la compañía está en Irlanda, no en Escocia; que es una compañía de danza que quiere mostrar una pastorela mexicana, pero no tradicional, sino modernizada; y que los propios bailarines la actuarían, por lo que no tiene que ser ni muy complicada ni muy larga, que les queda poco tiempo para el montaje.
Como sea, ya pude mandar la primera parte, para que empiecen los ensayos, y antes del domingo estará completa. Se lo comenté a una buena amiga —y exparticipante del NaNoWriMo— y me está ayudando a revisarla, editar ortografía y aclarar algunos detalles. Y, la verdad, le está encantando (por lo que me dice).
Tomo esta pequeña pausa en la enorme tarea de escribir una obra para recordar por qué “ser escritor” es algo que me hace sentirme pleno, estar satisfecho y ser feliz. Ya veré el video de la pastorela cuando estrene y podré volver a decir que eso es felicidad.
Y eso que vamos a la mitad de la tarea…
Aviso parroquial
Me informan que la liga a “El tesoro de Cuauhtémoc” en la entrada de ayer no funcionaba. Ya quedó corregida y el libro puede verse AQUÍ.



Irlanda ensaya
pastorela viajera.
¡Vamos, escritor!