Tristeza constante
Y ya entendí por qué.
Debo confesar que ha sido un noviembre bastante triste. Pero recién ayer, platicando con una persona que comparte el tema (saludos, Analau), descubrimos qué está pasando. Simple: primera vez en 13 años en que no participamos del “Mes Nacional de Escritura de Novela”, o NaNoWriMo por sus siglas en inglés. Y eso nos pone realmente tristes.
Veamos: el NaNoWriMo empezó el milenio pasado, como muchas buenas ideas, a manera de broma entre algunos amigos. “¿Serían capaces de escribir el primer borrador de una novela en un mes?”. La idea era ese año SÍ terminar su propósito de año nuevo de haber escrito una novela. Claro que, a un mes de acabar, ya era bastante tarde para ello. Pero lo lograron.
Se fijaron tres metas: era un primer borrador, nada listo para publicarse. La edición se haría, si todo marchaba bien, en enero. Esto para dejar reposar la idea y pasar las fiestas en familia, y tener algo que hacer entre enero y marzo. Luego, el borrador debía tener al menos 50,000 palabras. Esto es una media de 1,667 palabras al día, entre 45 minutos y dos horas de escritura todos los días, alcanzable para casi cualquier persona. La tercera es que nadie leería ese primer borrador: basado en un sistema de honor, se daba el conteo de palabras. ¿Más de 50,000? Ganaste. Aunque hubiera hojas enteras de ffff jjjj ffff jjjj ffff jjjj, o de Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Vivamus porttitor euismod eros, ut lacinia lectus ullamcorper eget. Vestibulum vel maximus tellus. Es decir, tú sabías cuánto te mentías.
Ahora… La pequeña broma entre amigos creció a una organización mundial que reunía a 500,000 escritores de más de 120 países con el mismo objetivo: escribir el primer borrador de una novela original de al menos 50,000 palabras en un mes. Y desde hace 9, era uno de los representantes de la organización para mi país.
Por el juego de palabras, NaNoWriMo adoptó al NanoRhino como su mascota: es un unicornio de la vida real, soñando ser la creatura mágica. Además, como la organización adoptó un casco vikingo, típicamente se representa con esos elementos gráficos: como un guerrero vikingo.
Pero bueno. Algo pasó hace año y medio, durante el NaNoWriMo Camp, ejercicio dedicado a los estudiantes de preparatoria para que hicieran cuentos o noveletas durante sus meses de vacaciones de verano. El tema creció, no se manejó adecuadamente, hubo algo de negación, posteriormente aceptación, petición de disculpas y despidos.
Los que no nos terminaron de creer que fue en serio la disculpa y las medidas correctivas fueron los donantes. Y manejar una organización que da servicios gratuitos (a través del internet y de miles de voluntarios) a más de medio millón de personas cuesta y no poco. Y sin donantes… no pudo continuar.
Aunque en el capítulo México había casi 500 participantes activos, apenas 138 estamos en contacto permanente fuera de la organización. No es poco, pero tampoco es algo masivo. Y bueno, tras casi una década de que noviembre fuera el mes de escribir novelas, no hacerlo este año me está costando mucho emocionalmente. Creo que eso es lo que me tiene triste.
“Pero si te entristece, ¿por qué no lo haces por tu cuenta?”. Porque hacerlo con el grupo, participar con ellos y tener el rol de NaNoPapá (que no existía en la organización, pero lo inventaron acá) tenía una magia. Porque a lo largo de casi una década, vinieron y se fueron personas muy valiosas, algunas de las cuales se extrañan… Y otras que podrán tener una mala imagen de lo que intenté hacer en pro del grupo. El hecho de que se haya cerrado de golpe, me dejó muy triste.
En especial, porque supe cuánto costó (emocional y personalmente) dedicarle tanto tiempo a esto, que, al final, pareció perderse por una mala conducta de alguien y su posterior encubrimiento, no ayudó. Y la confianza dañada no se puede recuperar. En fin… Que hay que seguir avanzando y dejar esto como un grato recuerdo.



Lo cierto es que solo he participado una vez, pero fue muy enriquecedor.
Excelente