No todo es perfecto.
Pero la vida sigue.
Les decía que mayo empezó con mucho trabajo, nuevos proyectos y más clientes. Y esa es la parte positiva.
Por supuesto, también les conté del maravilloso sábado que pasé con mis hijos y cómo será un día realmente memorable.
Lo curioso es que, a pesar de compartirles algo de felicidad, ha sido uno de los textos menos leídos a lo largo del año.
Claro que entiendo que fue el puente, o que no llamó tanto la atención, o que tal vez vieron que hablaba de béisbol y es un tema que no resuena mucho con nuestros lectores.
Pero el objetivo es recordar que la felicidad también está al alcance, está día a día en los pequeños hechos.
En cambio, ayer fue un día de corazones rotos. Dos amigas y un amigo me compartieron historias de dolor, angustia y soledad.
Circunstancias donde relaciones que parecían que iban bien están por fracturarse, el cómo afrontar la viudez cerca del aniversario de bodas o cómo resolver un divorcio veloz, encontrándote nuevamente solo después de que pensabas que la felicidad estaba al alcance.
Y afortunadamente para ellos pude estar disponible, escucharlos, atender el problema y tratar de ayudar. Porque, al final de cuentas, para eso estamos los amigos, para tratar de ayudar en caso de problemas, para acompañarnos no solo en las alegrías, sino también en las tristezas, y para recordarnos que la vida vale la pena vivirse.
Aunque el corazón roto de hoy sea muy doloroso, como decían los estoicos, esto también pasará. Porque no todo es perfecto, pero la vida sigue.



❤️🩹