"Me estresas demasiado"
Pero puedes superarlo
Veamos: una de las principales críticas que genera la idea de escribir “contra reloj” que sugerí en la entrada anterior es que los estresa demasiado, y que eso le quita el placer al proceso de escritura.
La verdad, es que entiendo por qué lo dicen. La emoción de sentirse presionado hace que muchos terminen paralizados. Que dudan que pueden avanzar. Las ideas se detienen.
“Me siento como venado encandilado en la carretera” me han dicho alguna vez. Ya sabes: ven venir el peligro, pero no se mueven. Esperan el impacto impaisbles.
Entiendo que hay una muy pequeña proporción de las personas que lleguen a ese extremo. Los demás, exageran. Son los mismos que dicen “prefiero morirme a hablar en público”. Pero si de verdad vieran a la Parca amenazándoles, les aseguro que hablan o hablan.
Lo mismo pasa acá: sí, genera malestar y desconcierto. Justamente por eso es que rompe la inercia. Hace trabajar a tu cerebro. Le da una tarea y un plazo para hacerla. Por lo mismo, se concentra y avanza. Aunque se estresa.
Pero observa lo que pasa tras un rato de aplicar el concepto: “te sales del tiempo”. Entras al estado de flujo. Lo que Ray Bradbury llama “el Zen y el arte de escribir”.
Es en esa condición en que tu creatividad se desborda, se va a la fuente original y logras conectar con las mejores ideas. Inténtalo. Escribe hoy contra reloj por al menos 5 períodos de cinco minutos. ¡Corre tiempo!



¿Qué pasó con el venado encandilado?
Escribir te da una claridad suprema sobre tus propias penumbras...