Cómo obligar a tu cerebro a escribir
Es más sencillo de lo que crees…
Comentaba en un texto anterior (el pánico de la hoja en blanco) que hoy les iba a compartir un pequeño truco para poder enfrentar la parálisis que causa ver que tenemos que escribir algo y no sepamos cómo iniciarlo.
Por supuesto, es un truco sencillo, que no cuesta, pero que puede potenciar bastante tu labor como escritor, sea como autor de ficción, de no ficción, para un trabajo académico o, incluso, para tu Substack u otras redes.
No es del todo nuevo; tal vez ya lo has visto por allí con alguna variante. Para mí, es importante porque es una pieza clave del método “Escribe Hoy”, que puedes conseguir como libro o libro electrónico en Amazon.
La idea es muy fácil de ejecutar: vas a escribir una pregunta. Una pregunta relevante para el avance de tu trama, o de tu investigación o de tu artículo suelto. (En el caso de mi texto de hoy, puede ser “¿En qué consiste el truco para romper la inercia ante la hoja en blanco, que se expone en “Escribe Hoy”, y que funciona bien?”).
A continuación, vas a poner tres palabras clave que puedan responder esa pregunta. Algo que tenga que estar, sí o sí, en la respuesta correcta. En mi caso, las palabras pueden ser “pregunta”, “cerebro” y “cronómetro/reloj”.
Y luego (y esta es la diferencia con otras alternativas), luego vas a poner una alarma en tu reloj o en un cronómetro con cuenta atrás por cinco minutos, y vas a contestar la pregunta que te hiciste en forma de espejo y usando las tres palabras clave.
“El truco para romper la inercia ante la hoja en blanco es plantearte una pregunta y las claves para responderla, y luego escribir contra reloj. Se expone en el libro “Escribe Hoy” como parte del método de escritura, y funciona bien porque hace que tu cerebro se ponga en modo ‘deadline’ o ‘plazo fatal’, se concentre, y deje de divagar y se ponga a resolver una tarea rápido en un tiempo determinado”.
Listo. Ese podría ser el primer párrafo que cumple los requisitos. Ahora, borra la pregunta y deja tu texto como si se te hubiera ocurrido. El chiste de darle una pregunta al cerebro es que ya no es la hoja en blanco pura, que espanta; ya tiene algo por hacer. Al dar las tres palabras clave, generarás un párrafo fuerza, que tiene una idea grande y clara para empujar la lectura y que dé una idea al lector. Pero también le ofrece una guía a tu cerebro.
Y por último, y es la clave: al darte un plazo final y breve, tu cerebro tiende a enfocarse en la tarea (salvo algunos casos muy contados en que puede provocar pánico y forzar a que se pasme y se detenga). Al ser breve, cinco minutos, no sientes que sea algo largo o sofocante. Esto te da un buen avance (de 3/4 a una cuartilla completa). Y si juntas unas 15 preguntas concatenadas, ya está: tienes un capítulo entero escrito en menos de 90 minutos, un libro completo en menos de un mes.
Eso sí: recuerda que la edición es un proceso aparte y no debes hacerla mientras escribes. Y que es mejor si investigas antes de escribir, en especial los grandes datos o ideas del campo que vas a abordar. Los detalles podrás añadirlos después, en especial si es un texto académico.
Hay mucho por hacer para el fin de semana… si te animas a probar esta técnica. Y si te gusta o te funciona, te invito a leer “Escribe Hoy” a la brevedad.



Interesante el truco. Voy a probarlo jeje. Aunque a mi me destraba mucho leer. Sobre todo algún referente. Alguien a quien admire por su estilo. Gracias.
Quince preguntas,
cronómetro libera
creatividad.