El orden importa.
Dicen que ahora desayuno al revés… y sí.
Una vez a la semana suelo comer con mis papás en algún restaurante. Típicamente, es el desayuno y suele ser los domingos, al salir de misa.
Como saben, una manera de suavizar la espera en los servicios es que primero te ofrecen jugo o fruta, café o té y luego tu plato principal.
En lo que preparan el plato, te tomas la fruta y listo: sientes que te atendieron rápido y no sentiste la espera tan larga como lo fue, en especial cuando el restaurante está lleno.
Una de las cosas que me ha enseñado el protocolo actual es que primero comas la proteína y que procures acompañarla con una cantidad adecuada de fibra.
Ya será en la comida cuando puedas comer los carbohidratos con más libertad.
Esto para asegurarte de que el descenso de azúcar que tuviste durante la noche no se acelere al tomar primero fruta o jugo. Por supuesto que hay quien se burla y dice que ahora “desayuno al revés”, que eso de esperar a que la fruta sea como un postre y no el primer plato del desayuno “se ve raro”.
Más de una vez los meseros han llegado a pensar que no me gustó la fruta y quieren retirarla, cuando en realidad ni siquiera la he empezado. Pero es que el orden sí importa.
Las proteínas primero te ayudan a tener una mejor asimilación de ellas, a sentirte más lleno y a evitar picos de insulina.
Sí, al final de la comida entra la fruta, pero después de que está la proteína. El tiempo de digestión es diferente. Es cierto, he notado un pequeño efecto colateral. Puede suceder con la combinación de algunas frutas y ciertas proteínas: tengo una sensación de agrura o un aliento ligeramente afermentado a lo largo de la mañana. Nada grave, pero sí se nota esa pequeña diferencia.
Si, por el contrario, la fruta entra primero y luego la proteína, como que se deslizan hacia abajo más rápido y esa sensación de fermentación no ocurre tanto. Pero también he medido que el azúcar se mantiene un poco más bajo si como primero la proteína y después como la fruta. Y mejor si tomo el café sin leche ni endulzantes.
En fin, les comparto esta reflexión porque es otra de las observaciones que me han puesto a pensar sobre el protocolo que llevamos ahora y los cambios que ha introducido en la alimentación. Sin duda, ese también es un factor clave para lograr los resultados de los que les he platicado recientemente.
Por supuesto, sus comentarios y sugerencias siempre son bienvenidos. Así que no dejen de dejarnos un comentario o algo en este texto.
Una semana, y ahí vamos.
Varios me han dicho que estos textos se están volviendo “demasiado personales”, pero les recuerdo que es parte del chiste: que les contemos cómo vamos tanto en la parte profesional como en lo personal y que en cada una de nuestras entregas se lleven alguna pequeña herramienta, conocimiento o idea que les ayude a mejorar también su vida cotidiana.



