Discusión sobre este post

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Avatar de Hannelore Adler Gailwain

Excelente artículo, que resuena no solamente en el ámbito laboral, sino en el ámbito personal también. Pues, como mencionaba algún amigo hace años, todo en esta vida es personal, somos empleados, alumnos, jefes, pero también somos personas. No, por estar adentro de un cubículo, nos convertimos en autómatas que pueden dejar sus emociones en su casa mientras se ponen el uniforme o la corbata.

Me gustó la forma en la que trabajas el lenguaje técnico, bellamente explicado, con unas cuantas metáforas divertidas y con un glosario para complementar y que no tengamos que salir corriendo a Google.

Mi experiencia laboral fue poca, al menos como empleada, dando clases de inglés en dos de academias. Lo más brutal fue dar el salto a administrar una panadería al 100%, y convertirme de un día a otro en administradora, gerente de recursos humanos, experta en logística, canal de ventas, repartidora… y mi propia empleada cuando no llegaba mi vendedora de mostrador o mi panadero. Así que claro, conozco de primera mano, los resultados de tener una amígdala secuestrada: el Burnout. Y combinándolo con un esposo narcisista que no me permitió renunciar, porque sus sueños siempre fue poner un negocio como sus compañeros, pronto se volvió crónico y derivó en una fibromialgia de la que hasta el día de hoy, suelo sentir sus efectos.

Y claro, dejar de trabajar, antidepresivos y psicólogos de TCC, no ayudaron. Y aquí hago hincapié, Mr. Narci es fanático del positivismo tóxico: “todo está en tu mente; no sé por qué estás deprimida si lo tienes todo; y alégrate, podría ser peor” son tus frases favoritas.

Pero no te asustes, si te cuento, esto es porque todo aquello que platicas ha resonado mucho, y el año pasado, entendí que por esa misma razón, los tratamientos psicológicos anteriores no habían resultado. He logrado desactivar muchos síntomas de la fibromialgia gracias aún acompañamiento integral, muy parecido al que sugieres, con una exposición gradual, entendiendo mi cuerpo, aceptando los sentimientos y las sensaciones, en lugar de callarlas y fingir que todo está perfecto. Claro, también entendí, por qué a pesar de años con este tratamiento, los síntomas cuando regresan son intempestivos, pues tengo al tigre en casa. Honestamente, espero que no por mucho tiempo, pero eso es otra historia.

Gracias, gracias por recordarnos que todo aquello que haya sucedido en el trabajo o en la vida, no es sólo un mal, recuerdo que dejar atrás al ritmo de tres aplausos y decirnos “hoy será el mejor día de mi vida, superaré mis ventas de ayer, ¡a trabajar, Equipo!”

Y para terminar, remato con mi Haiku diario dedicado al tema:

Neuroguerrilla:

del “todo está en tu mente”

al reseteo.

Avatar de Marina Boschi

Si, en el ambito personal se ve mucho tambien. Yo hice terapia cognitivo conductual y la verdad es que no vi un cambio

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