Dia de Muertos en México
No el de Coco: el real.
Uno y dos de noviembre son días importantes en la liturgia de la Iglesia Católica mundial: en uno se celebra Todos los Santos; en el otro, los Fieles Difuntos.
Pero la versión de la Iglesia Católica que llegó con los españoles en 1521 a estas tierras americanas, tan lejos de la ortodoxia papal y del dominio de la reforma y la contrareforma europeas, creció adoptando variantes simbólicas y culturales de las tradiciones religiosas previas.
Es decir, en alguna población cambiabas un dios local por un santo que compartiera algunos atributos. Si se festejaba la música en esa población, la encomendamos a Santa Cecilia. En otra, pueblo de combatientes feroces, será Santiago el patrono. Todos sujetos a la Trinidad celeste y a la jerarquía terrenal. En lo local, se permite cierta integración cultural y adaptación de la práctica religiosa.
¿Se hacía un mitote (fiesta con comida, baile y alcohol en exceso) para el dios de la caverna en la montaña para agradecer las cosechas? Pues hagamos el mitote, pero empezando con una misa y en el templo, siguiendo con un mercado, baile, comida, alcohol… y limosnas. En la misma fecha. O la fiesta de la Santa Cruz, el 3 de mayo, que coincide con la fiesta de Tláloc por el inicio de las lluvias. Eso facilitó la adopción de la religión católica en América Latina: el sincretismo.
Hay dos fiestas importantes en la cosmogonía prehispánica: la de los guerreros muertos en combate. De la salida del sol al mediodía, se recuerda a los varones perdidos en las guerras. De mediodía al atardecer, las mujeres muertas en el parto, que es otro tipo de guerra. Por la noche, esos guerreros sacrificados pueden visitar sus casas terrenales y a sus familiares vivos. Son “todos los santos”, en el sentido de que alcanzaron “la gloria en el combate y reciben la corona prometida”.
Un día después, serán todos los difuntos con vidas “normales”, incluyendo los veteranos de guerra que no murieron, las madres que perdieron hijos pero no murieron ellas; y los agricultores, artesanos, comerciantes, maestros, amas de casa, niños y jóvenes, todos los muertos “no heroicos”, que podrán visitar su casa terrenal y convivir con sus familias. Pero, preferentemente, donde estén enterrados o donde haya algún objeto personal para recordarlos y traer su energía a este mundo.
Si les recuerda a “Todos los Santos” y “los Fieles Difuntos”, no están lejos. En las antiguas tradiciones prehispánicas se celebran el 1 y 2 de noviembre. Y por eso a las fiestas de la Iglesia Católica mundial se les da un sabor muy peculiar en México.
Pero, como siempre, será tema para seguir después. Por ejemplo, mañana.
Postscriptum:
El viernes el Internet estuvo intermitente. Un mensaje que me mandaron a las 10 de la noche llegó a las 8 de la mañana. Ayer procedió el cambio de horario de verano a horario de invierno en algunos lugares, de los que México ya no es parte. Llegué una hora antes a una cita por eso. Si esta publicación no les llegó por correo a los suscriptores a la 1:45, hora de México, fue ese el motivo. Y parece que hoy se fue el borrador y no la versión final, así que en el correo tiene algunos errores de dedo. (Lo malo de trabajar desde el celular en la calle). Espero que ya quede resuelto a partir de hoy.



Impresionante! quiero viajar a tu país
Quiero vivirlo alguna vez!! Tiene que ser muy lindo!