De dia en dia, acumulas un año...
Empieza agosto... y mi segundo año pubicando a diario.
Pues me dicen que es 1 de agosto hoy. Eso quiere decir que este mes toca cumplir un año de publicar diariamente en Dichos y Bichos, versión Substack (y de tener casi abandonado el blog original).
Hay quien dice que es un gran logro, por la constancia que implica. Hay quien lo minimiza, porque dice que “nadie puede escribir bien 365 días consecutivos”. Ambos tienen algo de razón.
Sí, hay textos francamente malos. También hay unos 30 artículos de invitados (aunque la mayoría son de Hannelore Adler Gailwain). Claro que cuentan, porque esos días publiqué como invitado en otros espacios. Y no faltan algunos que destacan por el impacto en los lectores o porque son buenos textos.
Recuerdo mucho un par de anécdotas de Arthur C. Clarke, uno de mis autores favoritos. Escribió diariamente durante 8 años antes de publicar su primer cuento profesionalmente. Y, aun entonces, creía que le faltaba práctica.
Su metodología era curiosa: usaba tres palabras clave. Escribía un relato con ellas el lunes. Lo reescribía el martes. Otra versión el miércoles… y así hasta el sábado. El domingo hacía la versión final, definitiva. El lunes tomaba tres palabras clave y…
Claro que a todas partes llevaba una pequeña libreta. Y allí anotaba sus triadas de ideas. “Perro lago cabaña” podía generar una historia sobre la cabaña del lago que no tenía perro. O del perro del lago que llegaba a la cabaña. O de la cabaña abandonada junto al lago Perro Negro. O el perro de lagunas mentales en la cabaña… Y así. “Fruta veneno ángel”, “manzana bruja caldero”, “sueño envidia belleza” podrían dar historias semejantes a Blancanieves… o muy lejanas a ellas.
Por eso, muchos de los textos de este año tienen esa misma metodología: una idea, con tres palabras clave… y desde allí crecer la idea de lo que hablaremos ese dia.
Porque no puedes tener 365 textos malos, o cinco pésimos al hilo. Escribe a diario… e irás mejorando.
Crónica de una subida colectiva a la montaña
Muchas gracias, Gonzalo, por permitirme la entrada nuevamente a este espacio tuyo de ensayo y reflexión.



