Crónica de una subida colectiva a la montaña
Coaching Pro Live 2026: la expedición que cambió el mapa del coaching mundial
Muchas gracias, Gonzalo, por permitirme la entrada nuevamente a este espacio tuyo de ensayo y reflexión.
Bonjour, queridos amigos, la semana pasada me acompañaron a rebuscar dentro del refrigerador hasta encontrar la inspiración. Hoy quiero contarles sobre el Coaching Pro Live 2026 (The Awards), que cerramos la semana pasada. Vamos a hacerlo con alma, usando la técnica que más me apasiona: el coaching con metáforas.
Imaginen que el Coaching Pro Live no fue un simple evento, sino una gran expedición al corazón de la montaña. Un equipo de exploradores valientes (los ponentes y los participantes) subimos juntos, cargando nuestras mochilas llenas de dudas, y bajamos con tesoros que ahora pueden iluminar la vida de miles de personas.
La ruta de la expedición
El evento fue un viaje de cinco a seis días intensos, del 13 al 18 de julio, lleno de energía en vivo, conexiones profundas y ponencias que rompieron cadenas. Empezamos con una apertura potente que encendió el fuego: una declaración de intenciones clara, como quien planta la bandera en la cima desde el primer día.
Cada jornada fue como una etapa de ascenso. En el calentamiento y la alineación tuvimos veinte ponencias diarias que removieron el suelo interno, recordándonos que el coaching no es solo una herramienta, sino un faro en la niebla. Otros años llegaron esos coaches internacionales de renombre; en esta ocasión, los pequeños, los que están empezando a hacer carrera, tuvieron la oportunidad de dar a conocer sus propuestas y de invitar a sus comunidades a apoyarlos para llegar a la cima.
En el corazón de la montaña, Enrique Jurado nos preparó una masterclass diaria sobre el Método 21X, el crítico interior, las cadenas tóxicas y el poder de la identidad propia. Hubo momentos de “¡Eureka!” colectivo, lágrimas, risas y ese silencio sagrado donde las verdades caen como avalanchas liberadoras.
Y llegamos a la cumbre: la Gran Gala del sábado, con los reconocimientos a los mejores en cada categoría, las celebraciones y el broche de oro con la masterclass final de Enrique Jurado, que elevó el listón como un águila que enseña a volar a su bandada. No fue solo formación, fue un bautismo de fuego para coaches que quieren dejar huella.
El flujo fue dinámico: charlas magistrales, talleres interactivos, preguntas y respuestas en vivo, y una comunidad que se sintió como una tribu unida alrededor de la fogata. Más de setenta horas de contenido puro. La energía fue eléctrica, transformadora y, sobre todo, humana.
Los ponentes: los guías de la montaña
Contamos con un equipo de exploradores de élite del mundo del coaching, el desarrollo personal y el negocio humano.
Enrique Jurado lideró varias masterclasses clave sobre el Método 21X, el crítico interior, las veintiuna cadenas tóxicas y el exorcismo de los demonios internos. Su rol fue como el del sherpa principal: guiando a todos hacia la cima de su propio potencial.
Lo acompañaron cien ponentes destacados, invitados internacionales y nacionales, expertos en PNL, coaching sistémico, liderazgo, marca personal, finanzas, salud y desactivación de patrones limitantes. Estos cracks aportaron perspectivas frescas y complementarias; cada uno trajo su mochila única: técnicas, historias reales y herramientas prácticas.
La lección de la cima
Hubo muchas ponencias que me arrancaron más de una lágrima. Fue increíble ver a todos los finalistas y encontrarme con tantas caras conocidas entre ellos. Y aunque no llegué a subirme al podio, fue una experiencia maravillosa hallarme entre los nominados y soñar con que, tal vez algún día, podré estar ahí. Muchas gracias a todos por su apoyo y por ayudarme a soñar en grande.
Mientras tanto, disfruté enormemente toda esa información nueva que nos trajeron los coaches, a pesar de terminar rendida al final del día solo de escuchar. Lamento no dar nombres, pero no quiero dejar a nadie fuera.
Dato random del día: Los sherpas del Himalaya suben el Everest en una fracción del tiempo que tardan los alpinistas occidentales, no por magia, sino por años de aclimatación acumulada, paso a paso, temporada tras temporada. Algo parecido pasa con esto del coaching y de subirse a un escenario: nadie llega a la cumbre en la primera expedición; se llega acumulando altura poco a poco.
¿Y ustedes? ¿Alguna vez llegaron hasta la cima de un reto sin subirse al podio, y aun así sintieron que habían ganado algo mucho más valioso que el reconocimiento? Cuéntenme en los comentarios, me encanta leerlos.
Si quieren seguir acompañándome en este camino de metáforas, montañas y coaching con alma, los invito a suscribirse a mi Substack y les recuerdo que hoy encuentran aquí la entrada de Gonzalo J. Suárez P. con una excelente reflexión sobre el mundial.
Pórtense mal y hasta la próxima.



