De 20 en 20.
La idea del progreso acumulativo.
Este fin de semana vi a algunas personas que tenían un poco más de dos meses de no ver. Y francamente se sorprendieron de verme tan cambiado, como dicen ellos.
“Estás muy delgado, te ves muy bien, hasta te siento más alto”, me dijeron. Y puede ser. La verdad es que, como les había comentado hace ya algunos meses, estoy en un protocolo para control de peso, pero sobre todo para la baja de cortisol.
Hoy les puedo decir con alegría que ya llevo poco más de 20 centímetros de reducción de cintura y a poco menos de 20 kilos de reducción en el peso. La variable que más me gusta es que amanecía con latidos a 120 por minuto en reposo y ahorita estamos en torno a los 75 ppm. Y, por supuesto, tengo mayor capacidad de caminar sin fatigarme.
La verdad es que voy bien, me falta más y como que se ralentizó, se frenó un poco el proceso. Me dicen que eso es relativamente normal porque estoy cambiando la composición corporal de grasa a músculo y que ahorita es normal que no consiga bajar más de peso hasta que no se fortalezcan los músculos y se estabilice el metabolismo.
Que mi cuerpo no entienda que es una fase, sino que perciba un cambio permanente.
¿Cuál ha sido el protocolo? Simple pero eficaz: empezar el día con un poco de jugo de limón, sal de mar y un chorrito de vinagre de manzana, todo en agua caliente, en ayunas. Luego, una caminata de por lo menos 20 minutos antes de desayunar. El café se pospone a no antes de las 9 y media de la mañana, hora en que desayunamos.
Además, una pequeña caminata de al menos 10 minutos tras la comida y lo que no he logrado: dormirme antes de las 10 de la noche tras tres horas de haber cenado. Es decir, a las 19:30 suena la alarma para mi último alimento y, a más tardar a las 8, debía terminar para estar a las 11 dormido.
Insisto en que eso es lo que no logro, porque, como les he platicado más de una vez, mi hora más productiva suele ser entre 10 de la noche y 1 de la mañana. Esto en tareas creativas, porque como no hay gente, hay menos sonidos en la calle y casi no hay distracciones, me es un buen momento para trabajar. Pero esa es la parte que no he podido para seguir al 100 % del protocolo.
¿Qué me dicen a continuación? Alargar la caminata posterior a la comida; tendría que ser ahora más larga que la del desayuno, sea porque recorte un poco el tiempo de la primera y porque alargue el de la segunda. Aumentar el total de pasos en el día, que el mínimo actual es 7 mil todos los días desde hace ya cuatro meses, con la mayoría de los días por arriba de 8 mil y algunos momentos de hasta 16 mil. Ahora debería hacer unos 10 mil pasos al día a partir del 15 de agosto. Me preocupa no tener tiempo de cumplirlos.
También hay que agregar algo de ejercicio de fuerza, posiblemente levantamiento de pesa rusa; algo de flexibilidad, como Qi Gong o Tai Chi. Y seguir avanzando en reducir pan, tortillas y mantener el cero en refrescos y bebidas azucaradas.
¿Cuál es la idea? Ver si antes del cierre de año logro bajar otros 10 centímetros al menos de cintura y otros 10 kilos más de peso, por lo menos.
Eso sí, se siente muy curioso ir caminando y que los pantalones se caigan o que se detengan en los huesos de la cadera y no en la panza, aunque, claro, todavía haya panza arriba y abajo del cinturón. No es el mismo volumen que se tenía antes. Espero que en otros dos meses, cuando vuelva a ver a estas personas, me vean aún mucho más cambiado.
Les comparto esto porque ese protocolo para reducir el estrés y el colesterol me ha servido no solo para la baja de peso, sino para estar más tranquilo y feliz. Y creo que a ustedes también les puede ser útil.
Truco japonés contra el cortisol
Como les he estado comentando estos últimos días, estoy en una batalla contra el peso y en particular para frenar el cortisol. Y me he encontrado que hay un truco japonés que lo atiende bastante bien. La verdad es que consta de 5 pasos, pero uno de los más importantes y que es el que he adoptado a partir de esta semana está funcionando adecuadamente y s…



