¿Cuántas horas escribes?
Esa es LA pregunta clave.
Platicaba esta mañana con una querida colega escritora. Anoche comentábamos que es complicado cumplir con los propios plazos de escritura. Ella se había comprometido —ante sí misma— a terminar el primer borrador del primer capítulo de su nueva novela. Y entiendo que la soltó a las 11:55 de la noche. Tarde, pero a tiempo. Y que usaría esta mañana para hacer una versión para su editora.
Por eso salió la plática. Había visto mi texto de ayer sobre la novela Iscariote (para mis suscriptores de paga y para los curiosos que quieran usar su cupón gratis del mes). Y me preguntó que cuánto tiempo me había tomado hacerlo. “Unos veinte minutos. Es que entré en modo flujo, ya sabes, cuando parece que alguien te está dictando. Es el primer borrador y salió limpio, con un par de errores de dedo. Una relectura y ya quedó”.
Entonces me dijo que, a ese ritmo, un capítulo debería tomarme entre una hora y dos, de punta a punta. Una novela, en un mes. “Bueno, con el incentivo adecuado… El tesoro de Cuauhtémoc salió en 21 días. Pero me pasaba escribiendo dos horas en la mañana y dos horas en la tarde editando. Y mis lectores beta me acompañaron a diario: mandaba dos correos al día, con un capítulo cada uno, y en menos de 24 horas tenía su retroalimentación. Y se lo mandaba a mi editora casi al día”. Pero… Hubo un detalle que no vi a tiempo y ya se sabe lo que pasó.
Resulta que Amazon me había invitado a la Feria del Libro de Guadalajara como autor. Y también me pidió que hiciera una novela “original, no continuación de ninguna saga. Lista para publicarse. Queremos hacer un experimento”. La idea era que publicarían la novela y le harían una intensa campaña de medios. Gratis. Me darían un adelanto de regalías de U$10,000. Si se vendía más, mi pago aumentaría. Total, estaban considerando que sí se vendían al menos 2,000 ejemplares. A cinco dólares por ejemplar, era negocio para ambos. Y es que iban a lanzar los Amazon Ads. Eso sí: tenía que estar lista y publicada antes del 1 de agosto. Por eso la premura. No importa: ya la tenía documentada, investigada y maquetada. Era solo poner el texto en orden.
Lo que no vi, el detalle que no vi a tiempo: debía ser escrita en inglés. Y como me decían que el experimento era en español, la hice en español. La idea, luego me enteré, era vender la novela en inglés con la campaña masiva de Amazon, establecer una línea base de cuánto podía hacer un autor latino fuera de EE. UU. en el mercado en inglés y luego hacer la traducción y medir la profundidad del mercado en español para el mismo libro. Pero al publicar el libro en español no fui elegible para el adelanto de U$10,000 y, sin los anuncios y con mi alcance, solo vendió unos 100 ejemplares. Más, claro, los que imprimí directamente como “edición de autor” y que amigos y familiares me ayudaron a colocar. En fin, que negocio no fue, pero me marcó un plazo mínimo para terminar un libro.
Y esa es la clave: platicando con mi colega, el “BIC” mínimo para sacar una novela es de cuatro horas diarias durante un mes. Porque, ya se sabe, el trabajo creativo no es del todo sostenible por más tiempo. Se puede, pero baja de calidad. Aunque una querida colega sacó un primer borrador de un libro de 150,000 palabras en tres días. ¡Ah! Lo de “BIC” es “Butt in Chair”: nalga en la silla. Estar sentado, escribiendo.
Y yo confieso que, aunque diario cumpla un BIC de entre 6 y 12 horas, escribiendo novela es menos de 60 minutos… A la semana. Porque, como novelista independiente, es complicado lograr las ventas suficientes para mantenerte de esto. Sí, hay quien ha ganado 11 millones de libras en un año con su primer libro. Y ni digamos los dos mil millones de dólares de regalías de J. K. Rowling. Son las metas a lograr, pero están lejos de mi cotidianeidad.
En fin, que le decía a mi colega que procuraré durante marzo pasar más tiempo en la escritura y edición de novelas. Porque, aunque escriba textos para otras personas y para otras tareas, el cargo de “escritor” se gana dándole tiempo a tus propias creaciones. Y eso, la verdad, ha estado algo abandonado.
Por cierto, si alguien tiene curiosidad o quiere ayudarnos comprando algunos de los libros electrónicos o impresos que he sacado a lo largo de los años, le recomiendo visitar mi página de autor en Amazon. Son todos bienvenidos.



Horas sentado
con escritos y edición,
dan novela express.