Cruzar el mar Rojo
Ya me la sabía, pero hoy me la recordaron…
Ahora que se acerca el final del año y urge avanzar cosas y planear el siguiente, me recordaron una interpretación que me encanta, y que a veces salta cuando más la requiero sin planearla siquiera. Y vaya que es útil.
Estoy seguro de que muchos ubican aquella historia de la Biblia (y del cine) en que Moisés levanta sus brazos y se abre el mar Rojo, para permitir el cruce de los israelitas que van huyendo del faraón de Egipto, que se arrepintió de liberar a los cautivos.
Un detalle que suele pasar desapercibido es que Moi-ses es hermano de crianza de Ram-ses, porque el primero fue abandonado por su madre en una pequeña cesta en el río, donde fue descubierto por la esposa del faraón que oraba por un hijo. Y, poco tiempo después del descubrimiento del bebé, se embaraza y tendrá al príncipe heredero, pero los educa como hermanos
Después Moisés se enterará de que viene del pueblo judío, que en realidad es Moshe, y será el que los liberará de la esclavitud y los llevará por 40 años de peregrinación en el desierto antes de establecerse en la Tierra Prometida, a la que él no podrá entrar.
El punto es que el mar Rojo no se abre cuando Moisés levanta su bastón, o cuando le da la orden al mar, no; se abre cuando el primer judío a quien el agua le cubre la cabeza, sigue caminando con convicción y fe. Es eso lo que obra el milagro.
No lo olviden: no importa que tan difícil sea la circunstancia, es la certidumbre de que las cosas van a salir bien las que resuelven los problemas. Y la acción de esa fe: no basta creer, hay que actuar. Espero que, así como para mi hoy, esta historia les impulse a seguir adelante y salir de sus problemas también.



Respaldar con acciones 🙏🏻
Cruzando con fe,
sorteando los problemas,
el mar se abrirá.