Ya no soy escritor, soy dictador.
Y, la verdad, funciona bien.
En mi libro Escribe Hoy, uno de los consejos que les doy a los que quieren ser escritores es que pueden trabajar muy bien un primer borrador mediante el dictado y no la escritura directa.
Esto porque tenemos más experiencia comunicándonos mediante la plática que por la escritura. Al menos hemos hablado tres a cinco años antes de empezar a escribir.
Además de que solemos comunicarnos más con otras personas, por la voz que por texto escrito. (Aunque esto está cambiando: con mis hijos es más fácil mandar un WA con emojis 😉 que hablarles por teléfono ☎️).
Así que hablar, es decir, dictar como una base para la escritura, es una buena herramienta.
Sin embargo, hay quien me ha criticado que eso hace que seas “menos escritor y más dictador”. La verdad es que ese crítico tiene razón, pero es algo que funciona.
La primera traducción que hice, “El pensamiento económico de Aristóteles”, me tomó poco menos de un mes. Tomaba el texto en inglés, lo leía en español, dictando en una aplicación que entonces tenía la Mac, bastante efectiva y eficiente: iListen. La descontinuaron. Pasaron casi 10 años en volver a tener una tan buena herramienta. Luego, añadía los textos en griego. Listo. En menos de un mes había traducido las 250 páginas de un texto muy técnico y con casi 200 notas de pie de página. Nos tomó un año la revisión y otro año la gestión de derechos y la publicación… pero mi parte de la traducción la logré en un mes, dictando.
Algún tiempo utilicé el dictado del celular, que tenía el grave problema de que dependía de la señal. A veces me encontraba que, tras 10 minutos de dictado, no tenía nada porque se me había cortado la señal sin yo darme cuenta. O repetía frases que ya le había dado. Y, por supuesto, carecía de formato.
Bueno, pues hace poco más de un mes en la entrada “Herramientas que sirven… a veces” les comenté de una nueva herramienta que me ha funcionado bastante bien. VoiceInk. Llevo casi 140,000 teclazos ahorrados que dan unas 10 horas en las casi 38,000 palabras dictadas, incluyendo prácticamente todas las publicaciones de Substack del mes.
Hoy la he seguido probando y puedo recomendarla amplísimamente. ¿Por qué? Porque esta aplicación es sumamente rápida, precisa y eficaz en la transcripción. Pero además, como tiene apoyo ahora de inteligencia artificial, puede reconocer aquellos signos de puntuación que tienen que ir intercalados.
¿Estás haciendo una pregunta, una exclamación, llevas un cierto tono u otro? La aplicación lo reconoce y te da un borrador prácticamente limpio en formato.
La primera vez que se la reseñé, les dije que era algo lenta. Ya descubrí por qué, después de instalar la versión completa con licencia. Puedes optar por tenerla directamente en tu máquina, bajando unos complementos, o que utilice un servicio en línea para hacer las transcripciones.
Yo la tenía en línea y entonces tomaba mis audios hasta que se terminaban, los subía a la nube, los procesaba y los bajaba transcritos. Tardaba en procesar el audio para subirlo y en que la sesión en la nube pudiera hacer la transcripción. Total, si dictaba tres minutos, tomaba dos y alargaba mi tiempo total casi al doble.
Hoy, con el modelo de voz instalado en mi máquina, al mismo tiempo que termino de dictar, está la transcripción completa. No más de dos segundos de espera cuando es un texto largo. Inmediatamente, si es un párrafo. Eso lo ha hecho bastante más rápido; en la nube sube la precisión un 1 %, pero lo pierdo en velocidad.
Luego, leo el texto, corrijo alguna palabra más escrita o alguna banderilla que se me escapó y no detectó la inteligencia artificial o errores en nombres propios (al arcón en vez de Alarcón, por ejemplo) y listo. En menos de lo que tardaba en escribir, tengo un texto depurado y editado casi a la perfección.
Por supuesto, si quieren probarlo, se lo recomiendo. Aquí les dejo una liga para que puedan probar VoiceInk. Funciona solo en Mac y en iOS. Tiene la ventaja de que tiene un precio muy bajo, de una única vez: no es un modelo de suscripción, no hay que pagar anualidad o algo así, pagas una vez y lo tienes para siempre. Eso sí, entre más máquinas requieras instalar, paga más. Aun así, estoy muy contento con ya no ser un escritor, sino un dictador más productivo, como en mi primera traducción, gracias a la herramienta VoiceInk. (Y sí, es una liga de afiliado; lo recomiendo porque lo uso mucho y me ha sido muy útil).



Oda al dictador
que domina las letras,
rápida edición.