Y se fue…
No somos nada.
Si nos ponemos dramáticos, “se fue un año más, nos queda un año menos”. Y es totalmente cierto. Pocas certezas tenemos las personas más allá de que vamos a morir; pocas incertidumbres mayores que cuándo y cómo.
Pero los años sí tienen fecha y hora de caducidad: a la medianoche del 31 de diciembre, habremos puesto punto final al 2025. Algunos amigos lectores que viven en Asia y Medio Oriente ya están en el futuro 2026. A los amigos de Europa, les quedan unas horas (y muy probablemente me leerán hasta el próximo año). A los amigos de las Américas, hay unos que ya llegaron y otros que vamos en camino. Pocos, muy pocos, llegarán a 2026 después de nosotros.
Pero es un hecho que nos homologa: todos andaremos en un año nuevo en unas horas más, en que poco cambiará (más allá del dígito final del año en las fechas).
Por supuesto, hay cosas que seguirán sin cambio. Los correos diarios aquí, con audio los jueves y de temas ligeros el fin de semana. Nuevos libros. Más proyectos. Crecimiento y mejora. Y nuevas perspectivas para muchas ideas.
Espero que me acompañen por acá todos los días. Será un gusto poder interactuar con frecuencia, como ocurre con Analau y Germán, que con frecuencia contestan las entradas por correo, con Alex y otros buenos amigos que al menos una vez a la semana interactúan, y los que ocasionalmente se encuentran un texto que les gusta y lo comparten o marcan como favorito.
Espero que en 2026 podamos crecer más esta comunidad y hacer un año lleno de logros y resultados para todos. Acá seguiremos aporreando letras sin parar. Les mando un fuerte abrazo, a reserva de dárselos en persona muy pronto. ¡Feliz 2026!



Que así sea Gonzalo 🙏🏻
Días que se van,
doce uvas y brindis
por los que llegan.