Y ahora, el cortisol.
El siguiente enemigo en esta guerra.
Les comenté que, como parte del cambio de hábitos, tengo que cambiar la alimentación, lo que va a incluir la supresión de muchas de mis comidas favoritas, incluidas entre ellas el queso. (Gracias, Germán, por tu solidaridad y apoyo).
Pero burla burlando descubro que el otro gran enemigo presente es el cortisol. Sí, la hormona del estrés, que bajo ciertas condiciones se acelera demasiado y nos da problemas.
Entre ellos, la acumulación de grasa visceral y la falta de sueño. Obvio decirles que son dos de los aspectos que me hicieron buscar atención médica en esta ocasión. El cortisol alto me está dejando dormir muy poco y aumenta la grasa abdominal a niveles ya francamente preocupantes.
Y como quien no quiere la cosa, ya saben que los algoritmos están muy atentos de lo que nos preocupa o nos atañe; me brincó por ahí un vídeo. Se sugieren cinco cosas para poder reducir el cortisol.
La primera, no ver pantallas al menos una hora antes de dormir. No tele, celular o tableta. Libros físicos o escuchar música.
La segunda, suspender cualquier tipo de comida tres horas antes de dormir. La idea es que ni la digestión ni el sueño se compliquen de más.
La tercera, tener listo junto a tu cama un vaso de agua con jugo de limón y sal de mar o sal rosa de Himalaya, para beberlo inmediatamente al despertar. Esto, para compensar la deshidratación de la noche.
Posponer el café hasta al menos una hora y media después de levantarte. Sé que para muchos esto suena a sacrilegio, pero… funciona.
Por último, hacer una caminata de mínimo 10 minutos bajo la luz del sol antes de que pasen 30 minutos desde que te despertaste.
Esto es con la intención de dejarle muy claro a tu cuerpo que ya hay sol y que, por lo tanto, puedes procesar el día. Así, tu cuerpo entiende que ya hay sol porque es de día, y que no hay luz en la noche. En el día te activas más; en la noche se descansa totalmente.
En fin, voy a incorporar algunas de las sugerencias y ya les iré comentando también cómo va la batalla, ya no solo en la alimentación, sino también para reducir el cortisol de maneras sanas, naturales y saludables.
A todos los que me han expresado su apoyo, muchas gracias y vamos adelante. Los que se muestran escépticos, agradezco también que estén al pendiente, porque esas dudas también las tengo yo. Pero el ánimo de probar es lo que me ayuda a impulsar estos cambios y ver qué tan bien o mal vamos al paso del tiempo.
Para quienes les es indiferente, no hay problema porque seguro no me estarán leyendo a estas alturas del texto. Seguro se fueron antes.
Saludos a todos. Gracias por estar y por acompañarnos.



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