Una Navidad más...
O una Navidad menos.
Cada año que pasa acumulamos más memorias; pero a la vez tenemos la conciencia de que nos queda menos tiempo.
Por supuesto, pasa algo parecido con los propósitos de año nuevo: dudo poder acabar una novela antes de que termine el año, pero sin falta el siguiente…
Lo importante de estas fechas es estar con las personas que queremos. No necesariamente de la forma en que la publicidad lo exige, pero si con ellos.
Por supuesto, recordamos el nacimiento de esa persona que revolucionó nuestro conocimiento y la percepción del mundo. Su mensaje, fuerte y claro, repercute en todo el planeta y ha ampliado la calidad de la vida de todos. ¡Feliz cumpleaños, Isaac Newton y Feliz Gravedad para todos!
Por cierto… una cosa que me sorprendió mucho al visitar la Abadía de Westminster fue encontrar, en uno de los altares, una escultura de Newton. Me aclararon que está enterrado allí.
Pero lo que más me anonadó fue el motivo: “su trabajo científico fue un esfuerzo para entender la mente de Dios al comprender la creación del Universo”. Y me hace sentido. Sin duda, fue una de esas personas de buena voluntad a las que el mensaje del otro personaje nacido en esta fecha tenia por destinatarios.
Les deseo que hayan tenido una Feliz Navidad y que el descubrimiento del Universo como un lugar bueno y hermoso les siga acompañando en todas las navidades que les queden en la Tierra.



Es chistoso cómo, conforme vamos pasando los 50, nos damos cuenta de nuestra finitud y empezamos a pensar que nos queda menos tiempo, como si no pudiéramos morir antes de los 50.
Brindo, familia,
por las memorias juntos.
¡Por muchos años!