Un día a la vez
Cada día tiene sus cargas y sus premios.
A raíz de la entrada de ayer, un querido amigo me preguntó si las cosas estaban bien.
Se preocupó, y con justa razón, de que he tenido algunas complicaciones, sobre todo en la parte financiera, durante el mes que termina.
Agradezco ante todo que esté pendiente no solo de leer el boletín, sino de saber qué me pasa y preguntar y preocuparse sinceramente por ello.
Ese tipo de cuidados son los que se agradecen, particularmente viniendo de los amigos. Pero a la vez les recordé que él me había regalado un libro sobre estoicismo que leo todos los días, Estoicismo cotidiano, de Ryan Holiday, y que tiene una pequeña lección cada día.
Porque nos recuerda tres cosas. Uno, para los estoicos, hacer lo correcto y vivir bien es lo que se tiene que hacer cada día, no más, no menos. Cumplir nuestra tarea como personas de bien.
Segundo, si una cosa se puede resolver, ¿para qué te preocupas? Resuélvela. Si no la puedes resolver, ¿para qué te preocupas? Déjala fluir y, de cualquier manera, debes aceptar las circunstancias que vives. No puedes escoger todas las circunstancias que enfrentas, pero puedes decidir tu manera de reaccionar a ellas.
Ahí es donde está tu verdadera capacidad y tu verdadero poder. En hacer lo correcto, en sentir lo correcto, en hacer lo correcto en cada circunstancia.
Y tercero, esto también pasará. Vive un día a la vez. Todo lo bueno se desvanece, todo lo malo también queda atrás. Algunas veces parece que se va creando una bola de nieve, que lo malo se va acumulando o lo bueno sigue agregándose. Sí, puede ser. Pero lo relevante es que vives un día a la vez.
A cada día le vienen sus angustias y sus recompensas.
Cada día tiene sus cargas y sus premios.
Así que no te agobies de más por lo que pasó ayer, ni anticipes en exceso lo que vendrá en el futuro. Esto también pasará. Quédate en el día a día, vive el momento presente y así, poco a poco, paso a paso, puedes superar cualquier circunstancia por difícil que sea o cualquier dolor por complicado que parezca.
Pero tampoco te aferras a mantener lo bueno, felizmente, para siempre. Esto también pasará.



Todo ha de pasar;
cada día, una historia.
Vida es Carpe Diem.