Somos una caricatura de nosotros mismos.
Y más si lo pide la I. A.
De acuerdo. Hay tendencias en redes sociales que parecen ingenuas o simples modas, pero que pueden ser verdaderas trampas para temas como privacidad o confidencialidad. Pero, además, solemos caer bien redonditos. Y es el asunto del que les quiero comentar hoy.
Sí, de acuerdo a ChatGPT, ese soy yo en una versión de caricatura, “de acuerdo a todo lo que sabe de mí”. Por supuesto, una de las trampas es que te pide una foto tuya, reciente. Entonces ya tiene un cierto sesgo de partida.
Seguro han visto, y posiblemente han caído, en el encanto de verse “como caricatura amable” con todo lo que la inteligencia artificial conoce de ustedes. La verdad es que ChatGPT sabía poco de mí: no guardo los comandos que le doy, le tengo apagada la memoria, activada la privacidad en redes y no le he subido mis textos para entrenarla. Quien puede saber más es Grok, ya que X es la red que más uso y con menos restricciones de seguridad. O tal vez Gemini, a quien pocas veces invoco, pero tiene mi correo principal y el Drive de respaldo. De hecho, intenté el mismo ejercicio con Grok, y el resultado fue decepcionante: el dibujo parecía más una mezcla de Messi con el Doctor House, no me identifiqué para nada y enfatizaba temas no míos, sino a los que había reaccionado en X los días recientes.
Lo curioso es que, ya que le di un par de elementos (una foto, la portada de uno de mis libros), logró hacer un resultado bastante decente. Sí se parece, a pesar de que la foto original es en sepia. Creo que los cachetes gordos son parecidos a los míos, y la falta de cuello largo es algo que me caracteriza, según me han dicho. Digamos que el resultado es adecuado.
Y de manera parecida, cuando el año pasado fue la moda de dibujarse al estilo de “Estudio Ghibli”, al estilo de un pintor famoso o variantes así. Debo confesar que Botero fue uno de los que más se parecían a mí —y a la obra del artista—, pero esa la tenía fácil: era apenas un retrato. La versión de Diego Rivera también fue adecuada.
No pierdan de vista algo: cuando responden a ese tipo de prompts, que les piden subir fotos suyas, datos, complementos; el resultado puede ser muy divertido. Pero expone demasiados datos personales y alimenta a los agentes de inteligencia artificial con sus datos biométricos y otras curiosidades. Por ello, mi recomendación es que lo hagan de manera moderada, eviten hacerlo con sus hijos o personas menores de edad, y tengan mucho cuidado en dónde comparten el resultado.
Porque corremos el riesgo de acabar siendo una caricatura de nosotros mismos… o de perder todos nuestros datos. Seamos precavidos.


