Quijotadas del mundo real.
Y seguimos avanzando paso a paso, ahora juntos.
Me preguntaron por qué fui a la presentación de Samuel Domínguez si no he leído su obra más allá de lo que publica en Substack, en Miradero.
Es muy simple, porque, como bien señala en un texto sobre su presentación en México (que pueden leer aquí), dice y con razón que “hay autores que, en toda su vida, no son leídos más allá de su término municipal”. Él ha tenido oportunidad de presentar fuera de su país y con no poca audiencia.
Digamos que hace poco fui a la presentación de un libro donde había seis personas en el salón: el autor, el presentador, el de la editorial, dos en el público (la mamá del autor y su pareja) y yo, que me quedé de una presentación previa en lo que se desocupaba la autora que estaba firmando libros. Samu tuvo bastante más que eso.
Es cierto, como bien señala, de haber tenido más difusión, podríamos haber sido más asistentes al evento. Sin embargo, sí juntó banda que llegó de otras ciudades, de Querétaro, de Puebla y de Pachuca, más los que llegamos de la Ciudad de México, a pesar de la poca anticipación.
Ya les había dicho en el Manifiesto de Don Quijote que una de mis tareas de vida es ayudar a que más autores publiquen su obra y, por supuesto, a que la difundan.
Por eso no podía faltar al evento de Samuel, aunque no era el plan original para ese sábado. Y sí, seguiremos avanzando paso a paso ahora juntos, no solo porque ya le puso cara a más de uno de los que escriben en Substack, de quienes leemos textos o comentarios. Los ves en redes y ahora ya sabes que sí son seres de carne y hueso.
Pero también porque seguimos en la quijotada de pensar que el libro no ha muerto, que hay que empujarlo y que hay que ayudar a que más gente escriba, publique y, por supuesto, que lea nuestros trabajos.
Muchas gracias, Samuel, por tus generosas palabras, tanto en el evento como en tus textos posteriores.
Y gracias a Geeknifer por tan divertida colaboración. Habrá que ver qué más podemos hacer en este mundo 1.0, además de lo que hagamos en el 2.0. Muy pronto tendrán un texto mío en Miradero y uno de Samuel acá en Dichos y Bichos. Porque “seguimos cabalgando, ladren o no los perros”, particularmente porque la frase nunca se dijo en el Quijote…
… y tomé un camino de vuelta.
Les decía en la entrada anterior que a veces las cosas no salen como uno las planea y hay que adaptarse a ello.



