¿Qué hace el viento cuando no sopla?
Y, ¿qué hacen los escritores cuando no escriben?
Bonjour, queridos amigos, gracias por recibirme un martes más aquí en Dichos y Bichos. En estos días les conté un poco de cómo me convertí en escritora. Hoy les prometí contarles de qué escribo… y también de lo que hago cuando no escribo (spoiler: procrastinar es solo una parte muy pequeña de la historia).
Esta mañana desperté con un hermoso recuerdo flotando en la cabeza: un cuento corto que me encantaba de niña. Aparecía en los libros de texto gratuitos de la SEP, en cuarto de primaria. Se llama ¿Qué hace el viento cuando no sopla?, de Gonzalo Celorio. Siempre me pareció mágico que una misma pregunta sencilla recibiera tres respuestas completamente distintas según quién respondiera: un sabio, un payaso y un poeta. No es que el sabio y su ciencia no supieran responderla; a veces solo el arte y la poesía alcanzan a tocar lo que sentimos.
Y eso me hace pensar en los escritores. Cuando el viento no sopla (o sea, cuando la musa toma sus vacaciones), ¿qué hacemos?
Yo escribo de todo un poco cuando el viento sí sopla: inicié jugando con la fantasía épica (caballeros, dragones, grandes batallas), fantasía oscura (hombres lobo y vampiros; no a todos les puse brillitos), steampunk (sí, me encantan los engranajes, las máquinas imposibles y los vestidos victorianos… Wild Wild West es un gusto culposo), novela histórica (justo ahora estoy iniciando una ambientada en la Revolución Mexicana, en Puebla), memorias (las de mi abuelo están casi listas, sigo transcribiendo).
Además, he participado en antologías variadas (un recetario novelado, fantasía prehispánica, y hasta una de erótica hace años), y me propuse escribir un haiku diario (a veces hago hasta un puñado; recordar publicarlos es otro tema).
Cuando mi teclado está en silencio, estoy quieta, mas no del todo. Estoy recargando pilas de otras formas: leo, de todo un poco; dibujo (no muy bien, pero con gusto), le robo ratitos a la vida entre visitas y cuidados a mis papás y a los hijos, bailo y desafino para recuperar la alegría, resuelvo crucigramas, tomo talleres y webinarios de escritura, juego con la cámara fotográfica… y sueño despierta. Mucho. Esas nubes en mi cabeza luego terminan en notas rápidas, escenas o personajes que más tarde soplan con fuerza en el papel.
Les dejo el cuento, tal como aparece en el libro de texto:
¿Qué hace el viento cuando no sopla?
Gonzalo Celorio
Personajes:
Jacinta,
El Payaso,
El Poeta,
El Sabio.
Escena primera: (Jacinta y el Sabio).
Jacinta:
Señor Sabio, usted que sabe cuál es la curvatura del horizonte, la velocidad de la luz, la distancia de cada estrella, ¿podría decirme qué hace el viento cuando no sopla?
Sabio:
Cuando el viento no sopla… pues… simplemente no es viento. Para que pueda llamársele viento, es necesario que sople.
Jacinta:
Señor Sabio, usted puede saber cuánto pesa un elefante, cuánto mide el cielo, cuántas olas se rompen en la playa, pero no tiene imaginación.
Escena segunda: (Jacinta y el Payaso).
Jacinta:
Amigo Payaso, tú que dices cosas tan graciosas y tan serias, ¿podrías decirme qué hace el viento cuando no sopla?
Payaso:
¡Sí que puedo! El viento… Pues el viento es la risa del aire, la carcajada que juega con tus cabellos, Jacinta, y que acaricia tus mejillas rosadas.
Jacinta:
Amigo Payaso, todavía no me has dicho qué hace el viento cuando no sopla.
Payaso:
No te lo he dicho, niña Jacinta, porque cuando el viento no sopla es que el aire está triste.
Jacinta:
¿Y llora el aire cuando está triste?
Payaso:
Sí, llora… y entonces…
Jacinta:
¿Entonces qué, amigo?
Payaso:
Pues entonces llueve.
Jacinta:
Pero a veces llueve y también hay viento. ¿Cómo es eso?
Payaso:
Es que el aire llora de alegría.
Jacinta:
O tal vez el aire no sabe si reír o llorar, amigo payaso.
Payaso:
Como yo, amiga Jacinta, como yo.
Escena tercera: (Jacinta y el Poeta).
Jacinta:
Amigo poeta, tú que dices cosas tan lindas, que cantas a las flores, a la lluvia, al sueño, a las tardes, al amor, ¿podrías decirme qué hace el viento cuando no sopla?
Poeta:
Cuando el viento no sopla, niña, duerme, duerme, y todo se queda quieto, tranquilo, en silencio: las ramas de los árboles, el mar, las nubes, las espigas, para no despertarlo.
Jacinta:
¿Y cuándo el viento despierta?
Poeta:
Cuando el viento despierta, Jacinta, todo canta: cantan los molinos, canta el mar, cantan los rehiletes, los papalotes cantan.
Y ustedes, ¿qué creen que hace el viento cuando no sopla? ¿Y qué hacen cuando la inspiración parece tomarse unas vacaciones? Cuéntenme en los comentarios o por correo, me encanta leerlos.
Aviso importante: Recuerden que hoy se publica el texto de Gonzalo J. Suárez, Lidiar con la tristeza, en mi Substack; vengan a verlo.
Gracias por leerme. Pórtense mal y hasta la próxima.



Qué bonito, no lo conocía. A mí lo primero que me vino es que cuando el viento no sopla, duerme.
Que bonito cuento.
Quizá el viento piensa en soplar cuando sopla. Como nosotros pensamos en escribir cuando no escribimos.