Primero de Mayo
Segundo, desmayo.
Y otra vez estamos aquí, empezando un mes, en esta ocasión en el mes de mayo.
Entiendo que no será sorpresa para nadie que esto ocurra. Más que para el que esto escribe, que, de repente, se encuentra con un mes menos para acabar los pendientes.
Es normal, que el tiempo fluya; no podemos hacer nada al respecto.
Lo que sí es que podemos hacer muchas cosas para que rindan resultados los proyectos que has elaborado.
Al menos estoy contento.
Cierra abril con buenos avances en proyectos de mis clientes, con la presentación de dos libros. El tercero se cerrará este domingo; no se pudo antes por temas de agenda de la autora y personales, y seguimos avanzando en ese asunto.
Además, cumplo otro mes de publicar diario. Estoy a punto de lograr las 280 entradas en Substack sin fallar ni un solo día, aunque alguna vez se nos vaya a deshoras el correo.
Sigo avanzando también en proyectos personales, en nuevos clientes, en nuevos desarrollos de proyectos, en ver cómo hay tareas y pendientes que siguen avanzando y da gusto verlos florecer.
Arranca mayo no solo con el Día del Trabajo, sino también con la fiesta de San José Obrero, ese día en que se recuerda que el padre adoptivo de Jesús también trabajó con sus manos y le enseñó a hacer el oficio del que vivió casi 30 años.
Mayo promete tener un nuevo libro terminado, ese de mi propia autoría, no en ayuda a nadie más. Ya saben que nuestros suscriptores anuales los reciben sin costo.
Por supuesto, también traigo un par de proyectos para clientes de los que ya les iré comentando. En fin, que todo promete que será un muy buen mes y arranca con el pie derecho.
Cuando a estas horas del día primero ya llevas un par de juntas de trabajo, más algún proyecto personal que se pudo avanzar adecuadamente, solo queda decir: “¡Venga fiesta, que sea mayo el primer mes del resto del año en que florecen todos los proyectos a la vez!” Y bueno, si el primero de mayo es un día de descanso obligatorio y me la pasé trabajando, pues el día segundo será de desmayo porque hay todavía mucho más que hacer que también tendrá su propio tiempo y su lugar.
Gracias por acompañarnos otra vez más en Dichos y Bichos.


