“Pase a la siguiente ventanilla…”
Entiendo la situación, pero…
Curiosamente, me han llegado varias cancelaciones de suscriptores. No muchas, pero varias. Y tienen en común una cosa: “Es que presionas mucho para que se pague por contenido”. Me llama la atención, porque… Bueno, entiendo la situación, pero hay algo importante que decir.
Hasta ahorita, solo se genera UNA entrada de pago a la semana. Martes en la tarde para los suscriptores, en la noche para los demás. Suele ser de tres a cuatro veces más larga que una entrada normal. Es solo para suscriptores de pago. PERO… los demás pueden escoger ver UNA gratis al mes. Una vez a la semana mandamos la entrada —y el correo— con la opción de hacerse suscriptores de pago. Dos veces a la semana, con la opción para suscribirse gratis en caso de que no lo sean. Son pequeños botones, por lo general al final del texto del correo, y no se ponen en la versión de la página. Se parecen a este:
Y listo. Poco más. Pero parece que a algunos les ofende que un día a la semana lleguen dos correos, y que uno de ellos, muy interesante, les sugiera que paguen por leer el resto. Y es justamente el martes en la noche y miércoles en la mañana en que llegan más cancelaciones y el motivo, dicen, es ese. “Empujas mucho las ventas”.
Hay dos argumentos que me suenan repetidos, que son de los que más veo y medio incómodos, la verdad. Y otra idea que comentar. Y claro que preferiría que hubiera fila en la caja más que en las quejas, pero bueno:
“Es que si está en Internet, debe ser gratis”. No precisamente, mi estimado. Muchos de los sitios que copian-y-pegan violan derechos de autor. Además, el material en Dichos y Bichos es original, creado especialmente para este espacio. Las imágenes se generan para cada entrada, y ahora utilizan herramientas más complejas. La idea es que se hace la imagen fija para aquí y luego un video para otras redes, como Instagram, Facebook y X. Es decir, no es algo menor ni implica solo bajar una foto de la red. Es decir, toma tiempo, esfuerzo y recursos hacerlas. Sí, puedes leer gratis, pero no es gratis (ni “lo paga el gobierno”). Alguien lo paga. Y se agradece todo el apoyo que puedas dar.
“Yo dedico mi tiempo a leerte. Mínimo, podrías darme un descuento importante”. Sí, en principio, podría. PERO… Claro que agradezco su tiempo, el que pasan leyendo por acá. La verdad es que menos de 5 dólares al mes, poco más de uno a la semana, no es mucho para un lector, pero puede acumular algo suficiente como para apoyar al escritor. Ya es bastante barato como para dar descuentos. Sobre todo, porque es el mínimo que pide la plataforma para cubrir sus costos. No nos deja cobrar menos.
Si hay manera de leer el contenido de paga gratis. De entrada, si estás suscrito al boletín gratuito —que se envía diario—, y lees al menos dos entradas a la semana, recibes un acceso mensual para leer una de las entradas de paga, gratis. Y si nos recomiendas dentro de Substack, puedes recibir meses de cortesía o descuentos en las membresías más completas, como la anual, dependiendo de cuánta gente llegue con tu liga personal de recomendación. Dar un descuento “por tu linda cara” no es precisamente buena práctica de negocios. Perdón si suena duro, pero si nos ayudas a crecer, te corresponderemos. El primer paso ya lo damos al tener contenido constante, de calidad y que puede ser útil. O, al menos, entretenido.
En fin. Esto también es un trabajo, uno apoyado por los lectores. Entiendo si no les parece lo suficientemente interesante, atractivo o útil como para pagar por él. Un primer paso para ayudarnos es, sin duda, compartirlo.



¡Vaya situación!
No solo de vocación
vive el escritor.