No quiero decirlo…
Pero “se los dije”.
Me buscó un antiguo cliente. Este lunes. De madrugada. Digamos que… me despertó. Es alguien con quien he llevado proyectos intermitentemente en el pasado. Ya se sabe… Viene, sacamos uno o dos proyectos bien; trae un enfoque erróneo, le sugieres que por allí no… Te descalifica. “Es que estás celoso”, “me lo compraron a mí, no a ti”, “yo sé lo que le prometí al cliente, y no es lo que tú me quieres entregar”. Tiene problemas con sus clientes. Dice que la culpa es tuya o que lo que le entregaste no sirve. Rompemos. Se va amenazando nunca volver… Y de repente, la consulta de madrugada.
Lo de menos es mandarlo a volar. Decirle que no puedo, que tengo cosas pendientes. Que no es momento para meterme a su proyecto. Pero… es difícil decir que no. Es de esos que te han apoyado en los peores momentos. De los que te prestan lana esperando nunca cobrarla. Aunque les pagues religiosamente. “Te lo quería regalar”. “Pero no dijiste antes, así que aquí te pago”.
En resumen: contrató a alguien más para que hiciera cosas que me suele encargar. Se las hicieron mal. Pero no por desconocimiento o ignorancia: sus proveedores hicieron exactamente lo que les pidieron que hicieran. Al momento de integrar el análisis, dicen cosas muy diferentes tanto a lo que pensaron al inicio, al encargarlo, como lo que leyeron en las gráficas antes de “interpretarlas”.
No había manera de corregir eso en los 10 minutos que quedaban. O en 40, si entregaba 30 minutos tarde. Ya le expliqué dónde estuvieron los errores conceptuales, los metodológicos, los aritméticos y hasta en las gráficas. Solo me faltó decir el “se los dije”. Que me lo quedé en la punta de la lengua para no sonar “árido”, “agresivo” o hasta “envidioso”. Y no, ninguna de esas.
Es solo que, cuando me desplazan para buscarme en la crisis, me queda más claro que soy como el Dr. Strangelove, esperando a ver si en el fin del mundo me toca desde el búnker o a media batalla. Hoy, desde lejos. A ver si la próxima vez que me busque sea para ofrecerme comenzar el proyecto y no para corregirlo de última hora.
O terminaré como el lobo de la ilustración: “Si te sientes triste, puedo comerte”. Y poco más que eso.



Esperemos que así sea Gonzalo 🙏🏻
Salvar proyectos
y analizar gráficas
de madrugada.