“Ni te compares…”
La verdad es que sí se puede hacer.
A raíz de la entrada de ayer, me dijeron que no me compare con la misión Artemis. Que cambiar puntos y comas, escribir una novela o desarrollar un proyecto comercial, en la escala en la que la puede hacer un individuo, no es nada comparable con una misión espacial multimillonaria de una de las principales agencias del gobierno de la nación más fuerte del mundo.
De un lado, entiendo el argumento. No es lo mismo hablar de un cohete que tiene más de dos millones de partes móviles, que entregan distintos proveedores y que, por lo mismo, la pura integración es todo un lío, que hablar de una idea que únicamente tienes en tu cabeza y la pones en papel fácilmente… comparado con armar un cohete lunar.
En ese sentido tienen razón, la comparación está fuera de lugar. Pero hay otra lectura posible en el tema.
La verdad es que, sea cual sea la tarea: escribir una novela, hacer un plan de negocios o apoyar a alguien en una tesis, tiene el mismo proceso que la Artemis. Plantearse un objetivo, ver las mejores estrategias para lograrlo, dividirlo en pequeños pasos; algunos los harás tú, otros los delegarás, y al final te toca integrar el proyecto, asegurarte de que funcione y llegar al objetivo, sea la Luna o el libro terminado.
En ese sentido, no importa la escala: siempre se tiene que hacer lo mismo. Planear, dividir, ejecutar, evaluar.
Por supuesto, hemos visto proyectos donde no ocurre así; marcadamente, la refinería Dos Bocas en Tabasco, México, que lleva cinco accidentes en lo que va del año y el más reciente, aparentemente, por problemas en su adecuada integración. La planta coquizadora no aguantó la presión de ponerla a trabajar al 100 %. Y entre las fallas del equipo, la presión excesiva y los errores de operación, la maquinaria se dañó y posiblemente tendrá que detenerse en 15 días para una revisión integral de largo plazo.
En fin, no es compararme para decir que “soy más importante que la nave espacial”, simplemente recordarles a todos que, en la medida de nuestras posibilidades y escala de operación, nuestros proyectos, sean pequeños como un artículo para una revista o sean enormes como un viaje a la Luna, se pueden abordar de la misma manera.
Planear, dividir, ejecutar, evaluar.
Y en ese sentido, chiquitos o grandotes, ricos o pobres, astronautas o escritores, padecemos de lo mismo. Tenemos que hacer una buena planeación, dividir el plan en tareas pequeñas, buscar una mejor ejecución y evaluar el resultado. Y luego… volver a empezar.
Así que es válido compararse y solo espero tener menos fallas que la Artemis y poder resolver las que falten de manera más oportuna y rápida.



Cada proyecto
lleva sus tiempos, planes
y evaluaciones.
No hagas ni caso.La gente está aburrida de su vida y se va a enmendar la plana a otro que se atreve a hacer, decir, actuar, ayudar,etc.
Tú trabajo de " ensamblar" todo lo que conlleva a tener un libro completo es más real que la segunda mentira más grande de la historia. Nadie va a la luna en cafetera, es una cuestión de ecaparatismo- escapismo de la realidad a la que pretenden ocultar. Tus libros son reales, llevas una buena cantidad de realizaciónes. Pero no hay que discutir con la gente que vive hipnotizada, si les sacas del sueño se enfadan mucho.