Minireto cumplido
Ahora vamos al siguiente.
Hace poco les comenté que tenía un reto grande para este mes y que me había llegado un reto pequeño.
Como este ya se logró, es momento de que les platique un poco de qué va, a reserva de que les cuente todo el detalle más adelante.
Me pidieron que escribiera una obra de teatro sobre la fundación de Tenochtitlan para una compañía teatral de alumnos de sexto de primaria y primero de secundaria.
Sí, en la escuela donde les he platicado que empecé a escribir. Por lo mismo, era interesante lograrlo. En parte, porque me serviría para probar las herramientas que usaré en el reto grande; en parte, por lealtad y amor hacia esa escuela que me forjó en esos primeros años y que me marcó el camino que he seguido a lo largo de una vida.
Y, también, por el reto creativo que implica.
Por supuesto, algunas dificultades técnicas lo hacían particularmente complejo. Ejemplo: El número de personajes debería corresponder al número de alumnos que están dispuestos a participar en la obra y tienen la capacidad de hacerlo; es decir, necesitaba cierto número de niños y niñas y con diálogos de diferentes dificultades, dependiendo de quién los iba a actuar. No saldrá todo el grupo, y hay un par de figuras en cada grado que requieren lucimiento.
Luego, no tenía que ser totalmente inventada; debería citar algunos datos concretos. Pero había algo de libertad creativa. No tenía que apegarme al 100 % a los hechos para poder hacer una historia dramática. Que abarque poco tiempo en escena, pero que cumpla los datos mínimos necesarios.
Tercero, tenía que sorprender, educar y entretener, es decir, que no solo aprendan, sino que se rían en el proceso y que disfruten haciendo. Por ejemplo, hacer referencias a cosas actuales, que parezca que los personajes históricos pueden ver el futuro.
Además, había que meter al resto de los dos grupos como coros, es decir, con un pequeño bailable para que participen más estudiantes. En fin, como se dan cuenta, era una obra a la medida que no requería mucho tiempo, pero no podía hacerse a la ligera.
El resultado ya está. Hoy se entregó a primera lectura y veremos qué cambios hay. Desafortunadamente, ustedes tendrán que esperar casi un mes para poder leerla o verla representada, pero bueno, ese era el sentido de sacarla ya. Que puedan empezar a ensayar los muchachos y que tengamos una gran obra de teatro pequeña.
“Y aquí venimos a ser”, se las compartiré por acá después del estreno. Por lo pronto, el minirreto ha sido cumplido. Gracias a Hannelore Adler Gailwain por su labor detallada de revisión contra reloj, y gracias a las maestras Paty y Marién por la invitación. ¡Cómo me acordé del maestro Prado!



¡Qué bueno que el mini reto salió adelante y en tiempo récord, Gonza! Me da gusto haber podido echarte una mano con la revisión. Conocer un poco de la historia detrás de la historia me recordó por qué estos proyectos valen la pena.
Es lindo ver cómo vuelves a esa escuela que te marcó, aunque sea de forma virtual; y cómo usas lo que sabes para crear algo que les deje huella a las nuevas generaciones. Seguro será una experiencia que se les quedará grabada.
Adelante con el siguiente paso, sabes que cuentas con mi apoyo.
Abrazo de unicornia.