Manos a la obra.
Llegó el momento de hacerlo.
Listo. Me han sugerido que lo haga y estoy dispuesto a hacerlo. En parte porque creo que es el momento adecuado y se complementa muy bien con los cambios que estamos trabajando.
Además, ya me recomendaron las herramientas que me hacían falta, y si bien tomarán unas seis horas extra de capacitación, vale la pena hacerlo porque llegó el momento de poner manos a la obra.
Volveré a hacer uno de los proyectos y tareas que más disfruto, pero ahora disponible para nuevos clientes.
El tema no es si puedo hacer la tarea o si estoy capacitado o si incluso el resultado es positivo. Todo eso lo he probado varias veces y resulta que queda muy bien.
El punto a considerar en realidad es encontrar el punto de precio adecuado, algo que valga la pena para mí y para los clientes. Que pueda ser suficientemente útil, que además me garantice que puedo dedicarme a ello el tiempo que se requiere para llegar a un buen resultado.
Ese es uno de los puntos que hoy me quedaron claros, tras una sesión de Mastermind Mafia, donde hubo retroalimentación de los compañeros. Me dio mucho gusto ver que el debate no era solo para mí, que varios tienen la misma duda y que hay distintas maneras de abordar la solución al problema.
Como sea, me tocará reencontrar la que más me convenga a mí y a mis clientes y con base en ese resultado poder definir qué les voy a ofrecer.
Y eso lo haré a partir del lunes. Pero, por lo pronto, sepan que llegó el momento de poner manos a la obra, que es para bien de algunos clientes muy particulares a los cuales les haga sentido esta idea, y que es algo que ya he hecho un par de veces con muy buenos resultados. Algunos verdaderamente sorprendentes.
Ya veremos en qué concluye el tema. Por lo pronto, así estamos: afinando todo para que podamos correr con todo y ganar para beneficio de los clientes.



Llegó la hora:
proyecto misterioso
en ejecución.