Manejar el estrés.
Hazlo en pequeños bocados a la vez.
Si eres profesionista en estos tiempos, es altamente probable que vivas bajo un estrés constante. De los riesgos de desplazamiento por la inteligencia artificial. Por la posibilidad de que tu trabajo desaparezca. El riesgo de que las empresas grandes se coman a las chicas, y tengamos jerarquías enormes controlándolo todo.
Pero también por la posibilidad de tener jefes ineptos. Que lleguen al cargo por venir de “buenas familias”, haber ido a “buenas escuelas” o tener las “buenas relaciones públicas”. O peor aún, de haber encontrado un espacio entre los inútiles buenos para nada a los que les están dando oportunidades justamente por “justicia social”.
También la propia salud física y mental puede generar presiones emocionales muy fuertes. Ser padre (o no poder serlo); mantener una relación sana y madura, o no lograrlo; vivir solo pero acompañado, o intentando tener a alguien cerca, pero no dentro de la propia vida. Factores de estrés, constantes y fuertes.
Todos nos sentimos altamente estresados. Pero como bien dice un amigo: “No te preocupes de más. De cualquier manera, no vas a salir vivo de esta vida”. Y, cínico como suena, tiene mucho de razón.
Entonces, una gran duda es: ¿Y cómo manejo el estrés? A final de cuentas, es algo que siempre ha existido y siempre nos ha dado problemas. Porque tal vez a los hombres de las cavernas no les preocupaban las fusiones y los contratos públicos de su empresa, pero sí los depredadores y los rivales. Al agricultor de los primeros tiempos, la falta de lluvias o el exceso de frío podría ser algo que lo estresara de más.
Para alcanzar un aire monacal en la oficina, hay que recordar dos cosas: la primera, no puedes controlarlo todo. Deja de intentarlo. Un problema a la vez debe bastar. No te compliques de más. La segunda es que “esto también pasará”. Por muy bueno o muy malo que sea, no es permanente. “Esto también pasará”. Deja fluir las cosas.
En todo lo demás, “un bocado a la vez”. No te lleves los problemas de la casa al trabajo o viceversa. Consigue un hobby que te añada felicidad y paz. Disfruta la vida, incluso con sus cosas malas. Y no dejes de leer Dichos y Bichos, que diariamente te da una cápsula que enseña, entretiene, divierte y, a veces, te hace reflexionar.



Manejar el estrés... no sabes cuántos cursos, congresos y webinarios tomé al respecto, y nunca entendí por qué el estrés y la ansiedad estaban fuera de control. Claro, viví tratando de solucionar los síntomas, sin atender la causa.
Entendiendo la raíz, es más fácil hallar esa postura monacal y entender que, un día a la vez, hallaré pronto la solución.
Gracias por esta reflexión, y por recordarme cada vez que estoy por perder la esperanza que "esto también pasará".