Los contextos importan
Hay historias que cambian según dónde se cuentan.
Tocó cine ayer y la elegida fue “A pesar de ti”, una película mezcla de drama adolescente con conflicto familiar, que nos lleva a pensar que hay temas que se repiten generacionalmente.
Para no hacerles demasiados spoilers, es la adaptación de una novela de Colleen Hoover. Anteriormente tuvo éxito la película basada en otra de sus novelas, “Romper el círculo”. En esas y otras obras de la autora queda patente un hecho: hay asuntos familiares que se repiten de generación en generación, y que se requiere un esfuerzo consciente para acabar con ellos.
En “Romper el círculo”, la protagonista se debate entre su nuevo novio, un neurocirujano que es un agresor violento, y un antiguo amor de adolescencia, un hombre bueno que no tiene nada que ofrecer. ¿Vale la pena quedarse con quien la agrede a cambio de un buen nivel de vida, como lo hizo su madre y otras mujeres de su familia, o aceptar una vida limitada pero con más amor?
En “A pesar de ti”, la madre de una adolescente de 17 años teme que su hija repita su historia: embarazarse y casarse con el hombre más popular de la prepa, por ser el capitán del equipo, o quedarse con el hombre inteligente que le gusta más y la hace sentir mejor… quien acaba casándose con su hermana “para poder estar cerca de ella”. El exceso de protección de la madre y un secreto entre las dos parejas de hermanas y sus esposos hará que la anécdota se ponga interesante.
Bien actuada e interesante en su desarrollo, solo hay un tema que nos dejó pensando de más: esta anécdota, que al ocurrir en un pequeño pueblo del noroeste, de clase media baja casi rural, pero entre puros habitantes blancos, se vuelve una tragedia griega de trampas del destino y dificultades aparentemente irresolubles.
Pero si ese conflicto hubiera sido entre habitantes negros, no hubiera sido tan dramático: sí, no sería fácil o normal; pero no sería tan dramático. Y si hubiera sido en una comunidad hispana del sur, no habría conflicto mayor: un enfoque de solidaridad familiar hubiera acabado rápido con uno de los mayores dilemas. “¿Quién se encarga del hijo de una persona muerta, el padre que no es el padre biológico o la tía que odia a la madre muerta del pequeño, aunque sea su hermana?”.
En un entorno latino, católico y relativamente conservador, “la familia es la familia” y todos se habrían encargado del bebé, sin mayor problema. “El bebé no tiene la culpa y véngase pa’ca”. Sin embargo, por el entorno en que pasa, sostiene un conflicto narrado durante más de una hora en una comunidad blanca metodista.
Es decir, los contextos importan. Dónde te pasan las cosas, con quién, bajo qué causa, hacen un efecto muy distinto que en otro contexto. Sé que, de faltar mi único hermano, me encargaría de los sobrinos. Y viceversa: estoy seguro de que, sin mí en la vida, él apoyaría a mis hijos en lo necesario. Y lo mismo pasaría si el ausente fuera él.
Y como en eso, hoy te dejo la idea de que revises qué conjunto de valores compartes con tu familia y si dramas así son tan graves… o si pueden resolverse fácilmente. Temo que haríamos una película más aburrida… o con otro tipo de dramas. Aun así, ver “A pesar de ti” puede ser un buen pasatiempo y un espacio para la reflexión.



Escribes muy bien, Gonzalo!
Muy interesante tu reflexión y es verdad, el contexto en que se da una situación, influye en la misma situación.