Lo opuesto a veces funciona.
Aunque suene contraintuitivo, a veces es mejor hacer lo opuesto.
Ya sé, ya sé. Decir que hagas lo opuesto a lo que siempre haces puede parecer algo contraintuitivo. Pero tiene sentido si lo ves con calma. Se trata de hacer cosas que normalmente no has hecho. Y que descartas de entrada.
Ya lo comentaba aquí, con la idea de ir al cine… para ver fútbol. O con la intención de tocar un instrumento si eres escritor. Ambas son tareas artísticas, pero son diferentes entre sí. Intentarlas juntas puede generar algunas dificultades.
Bueno, la idea está expuesta. Procura ser amable cuando alguien es grosero contigo. Es lo opuesto a lo que estás viviendo y puede generar un cambio en la otra persona.
Parece contrario a la lógica, pero tiene más sentido lo que parece. Quéjate de un buen servicio, di que esperabas algo peor de lo que te dieron y que la verdad te sorprendieron. La cara de sorpresa inicial será reemplazada por una hermosa sonrisa.
A veces se confunden, y hay quien se puede molestar; sin embargo, la mayor parte del tiempo esa estrategia funciona bien.
Cuando alguien no te quiere recibir un buen trato, tú insiste en darlo. Verás que eventualmente lo convences o lo terminas enojando mucho más, buena señal para retirarte.
Hay momentos en que lo único que necesitas es abrirte a otras ideas, a visiones diferentes, que, como saben, han sido los temas de los últimos días.
Y de repente me encuentro con gente a la que le di esos consejos, los está siguiendo y está creciendo. Algunos vuelven a agradecer; otros se llevan el consejo, lo usan y no dicen que fuiste tú el apoyo. No importa, porque lo que se trata no es de buscar el aplauso, sino de lograr el resultado, hacer que la gente crezca, se desarrolle, esté mejor y sea feliz.
Y eso… aunque quieras ahorcarlos, hacerlos enojar o que les vaya mal. Tal vez ese es el momento en que el consejo funciona mejor. Cuando estás de malas o angustiado… Sé el cambio que quieras ver en el mundo, como dijo el Mahatma Gandhi.


