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Felicidades, Gonzo...

se representó la obra, tal vez como dices el público no fuera el mejor, y el montaje hubiera agradecido un más producción, pero lo ideaste, lo escribiste, y lo viste representado. Espero que tu te hayas divertido y aun más que los niños también se hayan divertido...

¡AUTOR! ¡AUTOR!

Avatar de Hannelore Adler Gailwain

Saludos, Gonza. Cuantas reflexiones de un solo evento. Vamos por partes: es cierto, qué difícil es para un escritor poder vivir de su obra. Y lo has vivido de primera mano, por muchos años la escritura fue tu trabajo secundario, También me lo han dicho muchas veces: Familiares pensando que la escritura es mi hobby.

De la obra teatral se juntan muchas cosas: el fin de curso. Para algunos chicos era sólo un requisito aprobatorio, quizás un punto extra en alguna materia. Y luego vacaciones.

Habrá alumnos que estaban emocionados pero los nervios o la timidez evitaran que sus diálogos tuvieran el peso o el dramatismo del papel.

Y los papás se cuecen aparte. Años de estar en las gradas me hicieron ver que hay al menos tres tipos: quien disfruta todo el evento: hasta los bailes de los niños del kínder y no se pierde ningún evento de los hijos. Se emocionan tanto, que es difícil adivinar en qué grado está su hijo. Le toman foto (o video) a todo.

Los papás helicópteros: se saben el baile o la obra mejor que los hijos, les hacen señas desde las gradas, y si pudieran, se subirían a bailar y a dictarle las líneas a los hijos. Nunca están satisfechos.

Los papás ausentes: desde lejos se les nota, preferirían estar en otro lugar. Miran con insistencia el reloj como si eso lo hiciera correr más rápido; no sueltan el teléfono e incluso se ausentan un par de veces para hacer llamadas con aire de importancia. Que todos vean que la empresa se cae porque no están allá salvando el mundo. Algunos están tan ocupados mirando su pantalla que ni se enteran cuando pasa su hijo a escena.

Y se acercan las vacaciones. Muchos papás ven los futuros cursos de verano como algo con que tener a los hijos quietos. Una guardería y no una actividad que les sirva para el futuro.

¿Sabes? Cuando mi cuñada y mis hijos estaban en la primaria, hubo un festival de fin de cursos en que mi suegro fue a comprar una foto de su hija… y se trajo la de otra niña. ¿Qué tipo de papá crees que es?

Y con tristeza coincido: el teatro es un arte caro, al que muy pocas veces he podido asistir en mi vida a pesar de lo mucho que me gusta. Creo que de niña asistí a más funciones teatrales que de adulta.

En fin, no te preocupes por aquellos que vieron la obra con prisa o indiferencia. Ya lo decías hace unos días: no somos moneditas de oro. Disfruta el momento, no se trata de ponerse las gafas para ver la vida color de rosa, sino de apreciar y agradecer una oportunidad más que te ha dado la vida. Que lleguen más obras publicadas y representadas, y que haya dejado huella en los chicos.

Feliz miércoles y un abrazo de unicornia.

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