Lecciones de 2026
Y empieza bien esto.
Por supuesto, estos primeros días de 2026, que son como pedacitos de semana laboral y aún con fatigas y rutinas cortadas, han servido para intentar cosas diferentes a las normales y salirse de las zonas de confort.
Entre ellas, probar a leer otros textos que normalmente no reviso e, incluso, iniciar la lectura de un libro ¡en papel! Sí, de esas rarezas que casi no hay. Pero que ya, a estas alturas del año, tenemos un primer libro impreso y en camino (del que soy colaborador y que ya ni les digo cuál fue, porque ya se agotó). Y ya acabé la introducción de mi lectura.
Pero lo relevante es lo que me encontré en uno de esos boletines que solía tirar sin abrir, y que hoy me llamó la atención. Por lo valioso de sus consejos para administrar el tiempo. Y te comentaré cuáles son:
1.- No planees para tu cresta, sino para tu línea base.
Tres de mis mejores jornadas laborales han sido de 30 horas consecutivas o más, sin dormir. Al final de una de ellas, tenía tan arriba la adrenalina y la emoción con el resultado, que fui a darle una vuelta completa a los 42 kilómetros del Circuito Interior, manejando arriba de 120 kilómetros por hora. Y, al terminar la vuelta, cambié de sentido e hice un segundo recorrido. Ya no acabé la segunda vuelta: ya estaba relajado y pude irme a dormir, feliz.
El punto es que, aunque tenga jornadas de 30 horas, son atípicas y no podría planear una vida así. Al diseñar tareas cotidianas, bloques de dos horas son más adecuados. Porque sí los puedo cumplir. Son mi línea base. Las 30 horas son mi cresta: magnífica, grande… y poco frecuente.
2.- Dirección contra perfección.
Claro que todos queremos hacer las cosas lo mejor posible. Pero la mayor parte de las veces, se avanza más haciendo que planeando. Me pasé buena parte de 2025 diseñando proyectos que nunca aterricé, porque no estaban perfectos. Sí, algún día podrán ser algo extraordinariamente bueno. Pero ya no sé si verán la luz como la había pensado.
En cambio, los correos diarios desde agosto, sin parar y casi sin fallar (dos días se fueron en otro horario por errores míos, pero los hubo diario, sin falta), marcaron una dirección peculiar. Claro que hay unos que fueron bastante olvidables, o que ni siquiera deberían contar… Aun así fueron a diario, constantes y con ganas. Al final, avancé más en ese proyecto que en otros, porque sí lo hice y no solo lo pensé.
Y, gracias a eso, tras cuatro días de 2026, hay 5 tareas que tenía para todo el mes y que ya cumplí. Y sigo avanzando, porque el énfasis se pasó al hacer lo que hay que hacer, sea o no perfecto. Sin duda, eso también obligó a salir de la zona de confort.
3.- Corrección sobre juicio.
Todos hacemos cosas mal. Todos. A veces, por un error de valoración. Otras veces, por una mala intención. O por ignorancia. Incluso, con la intención de actuar mal (esperando que salga bien). También pudo ocurrir que cambiaron las circunstancias y no nos movimos rápido. Los motivos son variados. Pero todos cometemos errores.
El tema es si vamos a enjuiciarnos por esos errores, castigarnos por lo que hicimos mal, perder tiempo y energía sancionándonos… o si vamos a corregir rápidamente, reponer lo dañado, cambiar lo erróneo y seguir avanzando.
Queda claro que corregir antes que enjuiciar nos va a llevar a avanzar más rápido, incluso cuando nos equivocamos intencionalmente. Deja de jalarte las orejas y jala las riendas hacia la dirección correcta.
En resumen
En fin, que estos tres consejos que me encontré al arranque de 2026, aplicados, me han funcionado bien y me han permitido acelerar algunos resultados que pudieron haber salido o no, pero ya están:
1.- Planea para tu línea base, no para tu cresta.
2.- Avanza en vez de planear; mejor dirección que perfección.
3.- No te juzgues si la riegas: corrige y sigue haciendo.
Te los dejo acá por si te sirven.



Sostenerme.
Enfocarme.
Ser más amable conmigo.
Planea tu base,
dirige tus esfuerzos
y… ¡adiós los juicios!