La primera regla de la mafia de Substack…
Espero que hayan entendido la referencia.
En esa película de culto, El club de la pelea (Fight Club en inglés, “El club de la lucha” en España), un par de jóvenes organizan clubes clandestinos de peleas que ocurren en sótanos, en bares, en bodegas abandonadas. La idea es que las personas ordinarias puedan sacar sus frustraciones y sus inquietudes, peleando con un desconocido, pero en un ambiente controlado. Y, además, se encargan de “amenazar de muerte” a personas comunes para que “revaloren su vida”.
A final de cuentas, a partir de algunos voluntarios y miembros del club de la pelea, integran una especie de ejército privado con una finalidad muy clara. No les cuento más para no arruinar la película si es que no han visto esta pequeña joya. Es fuerte y no para todos, pero vale la pena verla.
Una de las frases icónicas de la película es: “La primera regla del club de la pelea es que no se habla del club de la pelea. La segunda regla del club de la pelea es que no se habla del club de la pelea…”.
Llama la atención cómo es que crece tanto y tan rápido, si se supone que nadie puede hablar de él. Y crece porque es un buen remedio para el vacío de la vida de la mayoría de sus integrantes.
Bueno, la verdad es que todos los integrantes hablan de ello, pero con esa voz y esa actitud que parece un susurro que nadie nota más que los que están realmente interesados, porque aceptémoslo, participar en el club de la pelea no es para todos.
Algo parecido sucede en la mafia de Substack.
Es un grupo de más de 80 creadores de contenido en español en Substack que nos apoyamos mutuamente. Yo debo decir que mi tráfico ha crecido casi cuatro veces desde que me integré a ella, además de que ha habido oportunidades interesantes como poder dar conferencias en vivo, tener interacciones y publicaciones con otros, como la que hice con Pedro Gala 🎩, quien nos escribió la entrada “No se trata de tener lectores”. o, muy notablemente, la entrevista de largo aliento que me hizo Toni Herrera 🎩 eMarketerSocial. Vale la pena que la vean si aún no la han visto; está disponible aquí. O el buen Chava Pérez, quien se acaba de integrar por invitación mía.
Pero bueno, todo ello me ha ayudado a crecer por ser integrante de la mafia de Substack. Es algo que no podría decirles si esto fuera el club de la pelea, pero se los diré siempre y cuando acepten guardar el secreto: se van a abrir cuatro nuevos lugares en el mes de mayo.
Ojo, no es para todos, no es precisamente barato, pero créanme que vale la pena, porque hay conferencias cada semana de un alto valor práctico y útil para crecer en Substack en particular y en otras redes sociales. Claro que podrían comprar las conferencias sueltas; pero con la inversión de dos meses de clases semanales, cubren su año de membresía y les quedan muchos regalos y conocimientos los otros 10 meses.
Es como si tomaran un curso universitario, con la diferencia de que los profesores son sus compañeros, sus amigos; aun así, también son expertos en lo que hablan y puedes interactuar con ellos, no solo durante la clase y no solo en plan de maestro a alumno: están presentes en un grupo de Discord. Son colegas que quieren ayudarte a crecer.
Para que se den una idea, las ilustraciones que acompañaron a mi Substack durante el último mes se hacen gracias a una de estas charlas y a las herramientas que nos compartieron sin mayor costo. Son todas originales, bien logradas, que comunican lo que quiero transmitir… Y pasaron de una línea mal hecha a un prompt generado ad hoc para cada ocasión, en el mismo tiempo en que hacía mi descripción fallida. Además, acá uso un cuadro; en mi Instagram están los videos breves de cada imagen.
Si ustedes creen que están suficientemente comprometidos con su crecimiento en Substack, tienen el dinero disponible y quieren intentarlo, les recomiendo que pidan su cita aquí para una preevaluación.
Tengan en cuenta que se les pedirá media hora de tiempo para hacer su evaluación previa si deciden o no aceptarlos en el grupo, en cuyo caso deben tener la computadora y toda distracción bloqueada: teléfonos apagados, que nadie los interrumpa durante su proceso de entrevista. Si lo logran, me dará mucho gusto darles la bienvenida al interior de la mafia de Substack.
Insisto, no es para todos, pero créanme que vale la pena y, por favor, no le digan a David Domínguez 🎩 que les hablé del club de la pelea, perdón, de la mafia de Substack. Una regla es que se note, pero que no se vea; que lo notes en tu desempeño en la red naranja, pero no se hable de ello; y que, al final de cuentas, entren solo las personas realmente comprometidas y que están dispuestas a hacer todo lo que se requiere para poder crecer en Substack. Ya si él les pregunta dónde lo oyeron, pueden citar esta publicación. Si quieren tomar el riesgo de entrar, pidan su cita aquí.



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