La A. I. viene por nosotros…
Y no estamos listos, parece.
El miércoles pasado fui a la Universidad de la Libertad, sede del Future Talent Forum, organizado por el Future Talent Council, una organización global que intenta abordar temas de desempeño social a futuro. Entre otras cosas, vincula organizaciones, universidades y empresas de países de todo el mundo para garantizar una adecuada comunicación entre los distintos actores.
El foro fue de lo más variado e interesante. Con ponentes de Suecia, Australia, Canadá, Brasil, México, Estados Unidos e Inglaterra, y participantes de más de 20 países, el enfoque estuvo en la vinculación entre empleos y escuelas, en particular en los temas de inteligencia artificial.
Aunque deberé hacer más detalle de las ponencias, hay un conjunto de conclusiones que vale la pena resumir a continuación: 1. La inteligencia artificial llegó para quedarse. 2. Puede meter presión laboral para muchas personas, pero no puede hacer todo. 3. La adecuada regulación y supervisión puede disparar su potencial. 4. Hay cosas que nunca podrá hacer, como conexiones auténticamente humanas. 5. Siempre se puede considerar un riesgo, pero también una oportunidad.
Uno de los datos más impactantes: Japón, Corea y China tienen población en declive. Un tercio de sus habitantes tiene más de 65 años, y esa población irá en aumento. Al mismo tiempo, hay profesiones (como la de enfermero) en las que no tienen suficiente oferta laboral, por la alta exigencia física y los bajos sueldos. Pero, por ejemplo, China pierde 1.5 millones de habitantes al año. Por eso, el énfasis en desarrollar robots cuidadores (disponibles 24/7, sin cansancio y con un costo bajo) está muy justificado. Y dejan la conexión humana para los acompañantes, en especial con pacientes terminales: nadie merece morir solo… o con un robot grabando sus últimas palabras únicamente.
En contraste, Kenia o Nigeria duplicarán su población en los próximos 25 años, y no tienen los recursos humanos suficientes para capacitar y formar a los nuevos profesionistas al ritmo requerido. La educación a distancia y la formación semiautomatizada serán los caminos a seguir.
México tiene una situación distinta: tanta población vieja como joven, pero con la meseta en la población en edad de trabajar. Si hacemos las cosas bien, podemos estabilizarnos. Sin embargo, el riesgo es que aumentemos las desigualdades entre quienes tienen y quienes no, porque aquellos con acceso a las nuevas herramientas podrán acumular más capital, conocimiento y calidad de vida, mientras una mayoría quedará fuera. Pero algunas barreras institucionales, como la falta de capacidad de distribución de electricidad, el marco legal restrictivo y la falta de un poder judicial profesional y eficiente, terminarán limitando el crecimiento de muchas empresas nuevas acá.
Mañana continuaremos con más análisis de lo presentado en las mesas del Future Talent Forum. Suscríbete para tener acceso a toda la reseña.



La IA no suple,
a pesar del potencial,
contacto humano.