¿Iconoclasta o ignorante?
A veces pretender ser original es solo por ignorancia.
De repente parece que hay personas a quienes la ignorancia les domina, pero quieren hacerse pasar como originales o independientes. Que presumen ser iconoclastas, pero no lo son del todo. Son ignorantes a secas.
Hay quien dice que el mérito de Lutero fue poner a la Iglesia Católica en jaque con sus 95 tesis. La verdad es que no eran totalmente novedosas; muchas ya se habían planteado antes. Además, eran ciertas sin mucha discusión: el Papado había caído en abusos. Y que, además, la parte de Alemania en que vivía, estaba en contra del emperador Carlos V (sí, el de los chocolates), de origen español. Así que parte de la protesta era contra el rey y su visión religiosa, no necesariamente contra la Iglesia en sí misma.
Pero… y lo más importante: el logro de Lutero no fueron solo las 95 tesis. Fue que se pudieran imprimir y distribuir ampliamente por todo el país. Tres imprentas en Leipzig, Nuremberg y Basilea distribuyeron copias de las tesis. El impresor Johann Rhau-Grunenberg fue el responsable de imprimir otras obras de Lutero en Wittenberg, la ciudad donde Lutero enseñaba. Es decir, para este gran reformador, la herramienta de comunicación fue clave, tal vez tanto o más que el mensaje: la imprenta de tipos móviles le permitía, con los escasos recursos de un ciudadano más, avasallar la comunicación oficial de la Corona o del Vaticano.
Es decir, la pelea por el alma de Europa —y por el Sacro Imperio Romano Germánico— fue una batalla basada en la tecnología de la época, en un momento crucial, y que por eso tuvo un éxito sin precedente, estemos o no de acuerdo con el luteranismo.
Viene esto a colación porque lo mismo en Estados Unidos que en México, en las conferencias presidenciales se está vetando a los periodistas profesionales, y se están habilitando a “influencers” sesgados y parciales, afines a sus respectivos gobiernos, para que sean ellos quienes entren a las conferencias de prensa y transmitan “la verdad del poder”, porque los medios tradicionales “solo buscan atacar y destruir a los reformadores” que alegan tener la fuerza hoy.
En contraste, China está pidiendo que solo profesionales de sus respectivos campos puedan hacer videos masivos y coberturas noticiosas. Yo no podría tener un podcast de arquitectura, porque no soy arquitecto; ni hablar en mi canal de YouTube sobre energía nuclear, porque tampoco tengo esa especialidad. Pero no cualquiera podría meterse a temas económicos, legislativos o, particularmente, de análisis económico del derecho, áreas en las que he pasado tiempo ejerciéndolas profesionalmente.
Pero… no somos China, la “libertad de expresión” corre sin freno en estas tierras —siempre y cuando estés a favor de los poderosos— y da una pena ver a “influencers" perfectamente inútiles e ignorantes, que destacaron por ser iconoclastas chistosos e irreverentes cuando eran oposición, hoy exhibiendo su profunda ignorancia con el argumento de que “son chistosos y le gustan a la gente”, pero aplaudiendo gobiernos.
En fin, que ha llegado el momento de aprender a usar las herramientas de frontera, así sea Substack en vez de la imprenta de tipos móviles, para tratar de reivindicar un debate más informado y un mayor respeto a los hechos y datos duros en la discusión público. Acá los esperamos para ello, en especial los jueves de Contexto Legislativo.


