Hay momentos en que tomar decisiones difíciles es la única vía correcta para avanzar, aunque por supuesto tenga costos que no son menores.
Ni modo, a veces hay que hacer lo correcto, aunque sea difícil y no parezca que sea lo correcto. Hay decisiones que pueden ser de vida o muerte. Afortunadamente, esta no es de esas, pero sí una que puede cambiar muchas cosas hacia el futuro.
¿Qué es lo preocupante? Que hay quien no toma tu decisión como lo debe ser, de la manera correcta y fruto de un análisis detallado. Piensan que es un berrinche o una animadversión personal, un capricho o una manera de malentender el mundo.
Pero no. Poner límites y hacerlos respetar es hacer lo correcto. Cumplir las tareas que te encomiendas, aunque no sea fácil ni grato, es hacer lo correcto. Cumplir los compromisos y hacer lo que se debe hacer es hacer lo correcto. Aunque haya quien no lo perciba así o no lo vea bien.
Y ni modo. Sé que habrá quien esté incómodo o inconforme con esta decisión. Pero debo hacer lo que tengo que hacer.
He tratado de ser consistente con ello, a pesar de lo difícil de estos últimos momentos. No obstante, vamos adelante. Que se cierra la semana y está a punto de cerrarse el mes. No es momento para durar, o para esperar.
Hay que hacer lo que se tiene que hacer para hacer que las cosas funcionen bien. Aunque a muchos no les parezca o estén inconformes, o simplemente tengan otra perspectiva de qué es lo que se tiene que hacer.
Sea como sea, toca seguir avanzando. Y aunque cueste trabajo, es momento de hacer lo correcto. Aunque cueste y no sea lo ideal para todos.


