Fiestas patrias
¿Somos o no somos?
Traigo la música en Spotify con el DJ Livi, una inteligencia artificial que te va escogiendo canciones de tus listas de reproducción, y te dice por qué las escogió. Que si es un artista que oíste más veces; que si son canciones del mismo año; que es un artista solista que cantó a dueto una de las canciones que más te gustan; que si nunca la habías oído, pero se parece en un 90 % a tus géneros favoritos. Ubican la idea.
De repente, este fin de semana me empezó a poner canciones clásicas de mediados de los cincuenta y más viejas. Pedro Infante. Jorge Negrete. Valses del siglo XIX. Canción ranchera. Hasta algún corrido tumbado. ¿Su argumento? “Eres mexicano y este es el fin de semana de las fiestas patrias”.
En efecto, en la madrugada del 16 de septiembre de 1810, el cura de Dolores, Miguel Hidalgo y Costilla, convocó a su población a levantarse en armas en contra de las autoridades virreinales españolas. Decía que, dado que España estaba invadida por Napoleón y su hermano José “Pepe Botella” Bonaparte había sido declarado gobernante, el rey Fernando VII no estaba en el trono y las autoridades no tenían un mandato claro. Eran ilegales, pues.
Pero además era el tercer año de sequía en la región del Bajío, la temporada de siembra de invierno estaba por empezar y las semillas habían subido casi el 400 % en tres años, con un pico de casi un 200 % en el último mes. O sea que no había cómo sembrar, difícil era comer y en la Alhóndiga de Granaditas había granos suficientes para abastecer a la población y dotarlos de semillas para la nueva temporada. Por eso, una de las primeras batallas fue la toma de ese almacén, tras la cual la mitad de los movilizados dejaron a Hidalgo, quien, sin embargo, fue sumando otras tropas más preocupadas por los temas políticos que por la urgencia de comer los siguientes meses.
Curiosamente, el movimiento de independencia iniciado por Hidalgo no crecerá mucho, hasta que sea reinstalado Fernando VII. Este abandona parte de los acuerdos con la nobleza americana, reinstala impuestos y fueros, se niega a pagar la deuda soberana contraída por Napoleón a nombre de España, pero tampoco sus adeudos previos a la invasión napoleónica. Lo que hace que buena parte de las tropas realistas en las Américas se cambien de bando y procuren la independencia de sus tierras.
Quien instaurará la celebración del inicio de la guerra de independencia será Maximiliano de Habsburgo, emperador austriaco traído por los conservadores, considerándolo heredero del trono español y oponiéndose a los presidentes liberales, apoyados por EE. UU. y quienes festejaban el final de la guerra. Aunque no mucho, porque Iturbide, general realista trastocado en líder del ejército libertador, se declaró emperador al año de la victoria y arruinó todo. Maximiliano, fusilado como usurpador, al igual que su antecesor Iturbide; nos dejó el gusto por las cervezas claras (la que luego será Corona, un éxito exportador mexicano, si bien es cerveza austriaca de origen) y las fiestas patrias.
Sin embargo, como Porfirio Díaz, presidente y héroe de la patria que gobernó por casi 30 años y que, si se hubiera retirado a tiempo, seguiría siendo evaluado como uno de los mejores gobernantes, pero al no hacerlo es uno de los mayores villanos por ser “dictador”, cumplía años el 15 de septiembre. Entonces, movió la fecha de la arenga de Hidalgo del 16 en la madrugada a la noche del 15, añadió la magna ceremonia de salir a gritar al balcón central de Palacio Nacional ante un Zócalo lleno… y convocando así el renacimiento anual de nuestra patria libre e independiente.
En fin. Que este lunes y martes festejaremos las fiestas patrias causadas por un cura que se levantó contra el usurpador francés, no el monarca español; lograda por un general realista que denunció a su rey para declararse emperador; festinada por primera vez por otro emperador que trató de dar un sentido de pertenencia a su nueva patria, y configurada en su aspecto actual por otro dictador.
Es momento de vivir el ánimo de ser mexicanos, desayunando, comiendo y cenando pozole, viendo el grito y dejando que una A.I. ponga música que el resto del año no escuchamos ni por error, porque “somos mexicanos” y dándole las gracias a los villanos de la historia nacional, que nos dieron las fiestas patrias. Es lo que se espera de nosotros. Dicen.



Independencia:
Guerra civil con fines
más políticos.
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¡Salud, Porfirio!
Preparemos fritanga,
Noche festiva.