Fatiga y desánimo
Hay días así. Que sean los pocos.
Ni modo, hay días así.
Hoy la fatiga y el desánimo me pegaron con singular alegría. En parte porque llevo un par de desveladas consecutivas.
Luego, porque un trabajo que consideraba terminado, resulta que uno de los borradores que me mandaron no era correcto y hay que volverlo a trabajar después de tantas horas para dejarlo perfecto. Será cosa de unos minutos, pero tal vez el tono de “no hiciste las cosas bien” cuando trabajaste con los borradores que te dieron, me cayó de peso. Vaya, no fue un error de edición, sino que los archivos de origen no eran las versiones vigentes.
Adicionalmente, un par de personas que respeto mucho se quejaron o me dieron sus posiciones en contra del procedimiento que estoy siguiendo para bajar de peso. “Aunque lleves 10 kilos abajo, no te voy a felicitar porque tú deberías saber que eso no funciona, que es apenas un placebo”.
La verdad es que puede ser que sí, pero es un placebo que me mantiene animado y enfocado; funciona mejor que tomar medicinas de patente caras que me estresan y que siento que arreglan una cosa y desarreglan otra. Sí, no es la primera vez que intento este tipo de tratamientos. De hecho, algo ya había comentado en un libro recientemente publicado.
La verdad es que me encuentro con algo de fatiga y desánimo; me atrevo a comentarlo porque ya se sabe que un grave error en redes sociales es querer pretender que todo sea perfecto, que tu vida es maravillosa y que eres la perfección en dos patas.
No siempre es verdad eso. Los humanos tenemos aciertos y errores, días buenos y días malos; reconocer que hoy tengo un día de fatiga y desánimo no tendría por qué ser algo grave. Sí, hay días así también. No son los más frecuentes, pero los hay.
Y no son tan graves, pero si por mí fuera, hoy me hubiera quedado en la cama todo el día. Muchos golpes anímicos consecutivos en cosas que deberían alegrarte.
Por supuesto que “esto también pasará”. Un rato de fatiga y desánimo no implica que todo esté mal siempre. Simplemente, cuando ves que hay cosas malas que vienen, las anticipas y tratas de hacer algo para suavizarlas; si no logras y pasan como esperabas, pues es poco probable cambiar de perspectiva. Parece que lo malo se esfuerza por llegar con fuerza, mientras que lo bueno se construye paso a paso.
Perdón que esté sombrío. Espero mañana volver con más ánimos por acá. Creo que también se vale compartir estos días que no son tan buenos. Llegará el momento de apretar el reset y empezar de nuevo mañana. O el lunes.
Y eso sí: tendremos entradas los siguientes días también.


