Faltaba algo importante…
El protocolo estaba incompleto.
Sí, la entrada anterior sobre la baja de medidas trajo mucha atención y algunas preguntas de ustedes, que me dejaron en claro que no dije todo lo que debía decir y lo que dije no lo dije completo, así que va de nuevo.
Además de la caminata matutina, el jugo de limón con vinagre en la mañana y dormir más, también cuido ciertos hábitos de alimentación (no refrescos, menos lácteos y poco pan o tortillas), lo que les platiqué ayer y pueden leer aquí, hay otro detalle importante.
He reemplazado el agua simple, de frutas o saborizada, con un suero natural que se volvió la base de mi hidratación: 100 gramos de jugo de limón natural recién exprimido, media cucharada cafetera de sal de mar, sal gruesa; en este caso uso sal del mar de Cortés (antes de que le vayan a querer cambiar el nombre), un cuarto de cucharada cafetera de bicarbonato, una cucharada de miel natural al gusto (a veces es sopera, a veces cafetetera) y agua filtrada, para completar dos litros, y esa es la que debo tomar a lo largo de todo el día.
En sorbos pequeños a lo largo del día, un trago cada 15 minutos. Un vaso, es decir, 450 mililitros aproximadamente, en 30 minutos a pequeños sorbos y listo. Particularmente, hacer eso cuando tengo hambre. Asegurarme de parar al menos 15 minutos antes de una comida y no beber nada al menos 15 minutos después; es decir, esperar a regresar de la breve caminata posterior a la comida.
La idea es que esa combinación permite mantener los minerales, evita el hambre, regula la sed y ayuda a mantener un buen balance. El agua simple, por ósmosis, va diluyendo los minerales del cuerpo. Si tu agua cotidiana lleva cloruro de sodio, evita que reduzcan mucho los demás minerales.
El bicarbonato es para neutralizar parte del ácido del limón, y el jugo de limón es para reducir el apetito. Sientes que estás comiendo algo, aunque en realidad es un poco de intenso sabor con pocas calorías. La miel es justamente para darle buen sabor y para mantener el azúcar, que no se vaya a bajar demasiado con la reducción del consumo de carbohidratos.
Con esta agüita de limón de uso constante, me mantengo con menos sed, con menos hambre. Cuando me da hambre, lo primero que hago es tomar un buen trago de este suero natural y esperar 10 minutos.
Eso suele amortiguar el efecto de “tener que comer algo” por nervios o por deshidratación.
En fin, hay un par de cosas más, pero que se las contaré el viernes; y no, no es por mantenerlos en suspenso, sino porque se acaba el espacio y una idea a la vez es buena idea. La de hoy: cambien refrescos, bebidas azucaradas y el agua simple por este delicioso suero natural.
De 20 en 20.
Este fin de semana vi a algunas personas que tenían un poco más de dos meses de no ver. Y francamente se sorprendieron de verme tan cambiado, como dicen ellos.



