Discusión sobre este post

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Avatar de Hannelore Adler Gailwain

Gonza, qué bonita entrada. Qué bueno que has encontrado dos lugares para meditar que te ayudan a volver a tu centro, aun cuando haya días más estresantes que otros.

Confieso que, para mí, resulta inconcebible la idea de meditar al manejar, ya que conducir era todo menos relajante. A raíz de un susto que tuve hace unos 15 años, me ha sido imposible volver a manejar. Unos minutos al volante pueden provocarme ataques de ansiedad espantosos, y eso después de dar un solo un par de vueltas en un estacionamiento; imagínate si me lanzara al tráfico.... Prefiero no pensarlo. Afortunadamente, hoy con Uber puedo moverme a todos lados sin preocuparme por el transporte público ni depender de que alguien pase por mí.

También tengo mis propias formas de meditación: resolver sudokus, armar rompecabezas, hacer jardinería. No hay nada más relajante para mí que cuidar una plantita y trasplantarla a otra maceta mientras dejo fluir los pensamientos.

Además, ahora que empecé a dibujar con acuarelas después de muchos años, descubrí que me relaja mucho, aunque solo sean manchas en la hoja. Por cierto, hace tiempo que no he salido a caminar y me hace falta. Se volvió uno de mis métodos favoritos para luchar contra la depresión. Ver el solecito matutino y un poco de verde hace maravillas.

Cada quien tiene su proceso; lo importante es descubrir qué funciona para cada uno. Gracias por compartirnos un poco de tu día.

Un abrazo de unicornia.

Avatar de Germán

Son maneras diferentes de meditar... Y no significa no estar al tanto de lo que se está haciendo, tal vez, al contrario, como lo comentas, se agudizan los sentidos. Aunque corre uno el riesgo de perderse en la meditación y ahí si ya se fastidio el asunto.

Por cierto, muchas veces medito con la cortadora en marcha y esa no perdona un momento de distracción.

Saludos poco meditados Gonzo....

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