En capilla.
La tensa espera suele ser más pesada que el hecho.
Hoy, como gran parte del país, estaremos en capilla, esperando el resultado del partido de la selección nacional de México en el Mundial contra la selección de Inglaterra.
Esto porque podría ser la primera vez en 40 años que avancemos a una posición que nos ubique entre los ocho mejores equipos del mundo.
Por supuesto, es un riesgo, algo que puede no ocurrir, pero la intención, la emoción, la tensa espera seguirá ahí presente. Así que hoy estamos en capilla.
Leí hace poco un reportaje en un periódico inglés diciendo que el Estadio Azteca es la catedral del fútbol. No necesariamente es donde ha habido más partidos o con los mejores deportistas, pero es donde Pelé y Maradona se consagraron levantando la copa como los mejores del mundo. El tercer campeonato de Pelé, algo no superado hasta ahora; el máximo triunfo de la carrera de Maradona, considerado el mejor jugador de la historia. “Por eso, ir al Azteca es ir a la Meca del fútbol: el lugar donde los dos más grandes lograron el pináculo de su carrera”. Además de que es un campo que tiene más de 50 años de ser importante, algo impresionante.
Por supuesto que lo veremos a la distancia, pero también muy cerca. Sí, he visto algún juego de la selección nacional allí. Sí, he pisado alguna vez esa cancha (no como jugador, pero…). Conozco la sensación de ver vibrar al Coloso de Santa Úrsula lleno.
Se sabe que “el fútbol es lo más importante de las cosas intrascendentes”; aun así ha contribuido a generar un sentimiento de unidad y participación en todo el país, que ojalá se mantenga más allá del resultado de esta noche, en particular si es positivo.
Debo confesar que estamos más en el nervio y reitero algo que ya les he dicho: el verdadero castigo de la pena de muerte no es la muerte, es el hecho de saber cuándo y cómo será. En este caso, la tensión de las horas de espera a que empiece el partido, para que luego, en 90 minutos de juego, si es que no se alarga, podamos llegar a una conclusión de una etapa o a la apertura de una nueva posibilidad para el país. Nunca hemos estado entre los cuatro mejores del mundo. Hoy puede avanzarse en esa dirección. Y jugando en casa, más. Supongo que será la última vez que podamos ver un partido mundialista en México.
En fin, que la tensa espera suele ser más pesada que el hecho concreto, y seguiremos en capilla las próximas horas. Muy posiblemente, para cuando lean este texto, ya sabrán el resultado y podrán saber si estamos eufóricos o tristes; sea como sea, mucha suerte a la selección y gracias por sus buenas vibras y buenos deseos. Vamos adelante, ¡sí se puede, sí se puede, sí se puede…! ¿Y si sí…?


