En capilla
Los nervios, altos.
El día de hoy está en el último día previo a mi revisión médica para el seguimiento del protocolo del que les he platicado que sigo.
Los resultados agregados parecen bastante buenos: una importante baja de peso, reducción de los niveles de azúcar, menos triglicéridos. Aunque algunos indicadores están fuera de norma, casi todos van en la dirección correcta a pasos agigantados.
Excepto uno. La sangre sigue volviéndose más y más espesa, lo cual puede llevar a algunos riesgos mayores.
Hoy me siento como aquellos personajes medievales que están rezando toda la noche “en capilla”, antes de tomar los votos religiosos, de entrar a una batalla importante o a una justa épica entre caballeros.
Con esa sensación de nervio, de precaución, de anticipación, sabiendo que va a haber buenos resultados en general, pero que habrá que hacer cambios para completar lo que nos falta y poder terminar el tratamiento de manera adecuada.
Sí, esta sensación de estrés y de espera es comparable solo a aquella que ocurría en el periodo entre que entregabas tu examen y antes de que te dieran las calificaciones. Cuando sientes que ya hiciste lo que te tocaba, que no puedes hacer nada más y lo único que te queda es esperar… y sabes que el resultado puede alterar buena parte de los resultados de tu vida. Entre otros cambios, toca ver qué podría comer a partir del miércoles.
En fin, la verdad es que la famosa sopa de la que les había hablado no salió tan mala como se esperaba: me sale bien, me deja más lleno, he podido suprimir las cenas y estar a gusto y en paz, nutriéndome mejor, aunque sea lo mismo todos los días.
Como sea, hoy predomina el nervio porque estoy en capilla, esperando. Deseeme suerte.



La larga espera:
soldado ante batallas
por ganar salud.
Mucho ánimo, Gonzo, la suerte está echada... Saludos...