El último fin de semana de abril.
Y mucho que hacer aún.
Noticia, por si nadie les ha dicho: este fin de semana es el último que tiene abril.
Y viene a colación este recordatorio porque hay todavía muchas tareas pendientes para cerrar el mes. Algunas que definitivamente no se lograrán, otras que requerirán un mejor manejo de mi tiempo, pero que estarán cumplidas.
Sale a colación porque precisamente hay temas donde el ánimo se hunde un poco y hace que deje de ser tan productivo como acostumbro. Aunque sea poco.
Hay dos, tres tareas que ya debían estar listas desde febrero o marzo, pero siguen atoradas. Confío en que en unas cuantas horas más podamos tenerlas listas. Luego, han llegado nuevos proyectos y productos que requieren algo de tiempo y dedicación, pero que, a cambio, traen dinero inmediato.
Por supuesto que en el largo plazo pueden no ser tan redituables, pero vale la pena atenderlas de inmediato para que no se cierren las ventanas de oportunidad, y es ahí donde las prioridades luego se complican: haces lo que tienes que hacer o haces lo que urge hacer.
Recuerdo que en la matriz de Covey, lo importante es hacer lo urgente e importante primero, y luego lo importante, sin dejar que lo urgente te abrume.
Y a ratos es posible. Pero cuando no, ¡ay, qué cosa más terrible!
Bueno, yo recomendaría que este fin de semana, y de hecho, todos los días de la siguiente semana, durante todo mayo y lo que resta de 2026, sepamos priorizar muy bien. Separar qué es lo importante, qué es lo urgente y qué es lo que tenemos que hacer, porque hay que hacerlo, más allá de que valga la pena en el corto plazo o no.
Recuerda, primero lo importante, luego lo urgente. Como, para mí, escribirte a diario. Está en lo más alto de la lista de prioridades. Y aquí ando un día más.



Dice Sabina:
¿Quién se ha robado este mes
del calendario?
#haiku