El rastro de la luz: una mudanza soberana
Hay luces que no solo iluminan, sino que dictan sentencias.
Tras una semana de enclaustramiento absoluto entre diseños de investigación, neurociencia y sinapsis, busqué la claridad de Ávila. Es una luz impresionante: por la altura de la ciudad más alta de España y por ese reflejo sobrenatural del sol sobre el granito que no existe en ninguna otra parte del mundo.
🎧 Escucha el primer “Rugido del León”: He decidido que este rastro de luz no solo se lea, sino que se sienta. Dale al play para escuchar mi primera incursión sonora antes de que nos mudemos definitivamente al búnker.
Recordaba una anécdota de Claudio Sánchez Albornoz. En sus últimos días en el hospital, apenas se le entendía, pero repetía obsesivamente: “la luz, la luz”. Se refería al reflejo exacto en la roca de la zona de El Rastro, al pie de las murallas. Al final de su vida, su mente solo quería volver a esa pureza.
Soberanía y sincronicidad
Contemplando ese paisaje de piedra y monte nevado, sintiendo el rigor de lo que he procesado estos días, entendí que la única forma de honrar a esa generación de referentes es recuperando la propiedad absoluta de nuestras ideas.
Por eso, hoy anuncio que centralizo todo mi pensamiento en una infraestructura propia. No es una decisión reactiva; es el despliegue de una arquitectura estratégica que busca un lugar donde el control de la narrativa sea exclusivamente mío.
Las claves de este nuevo búnker:
Sin peajes ni ruido: Mi compromiso es con mis lectores iniciales y con la libertad de un contenido que debe volar sin barreras.
Independencia: Mi búnker se muda de forma definitiva. A diferencia de lo que decía Groucho Marx —“Estos son mis principios, pero si no le gustan, tengo otros”—, los míos pasan por asegurar que este espacio sea siempre una línea directa entre mi pensamiento y vuestra lectura.
Nuevos horizontes: Esta mudanza no es solo un cambio de sitio, sino una ampliación de la “casa”. Abrimos una sección dedicada al Yoga y la Programación Neurolingüística (PNL), un espacio que mi hermano Gus está creando para aportar ese equilibrio necesario entre la mente y la estructura.
Próxima disección: La psicología social al desnudo
Este retiro me ha servido para afilar el bisturí. Lo que nos han vendido en la facultad estos días no es psicología social; es una arqueología de museo mal ejecutada.
En el examen me topé con la frase de Kurt Lewin: “No hay nada más práctico que una buena teoría”. Y qué razón tenía. El problema es cuando nos dan teorías sin alma ni contexto, convirtiendo la ciencia en un “teléfono escacharrado” de leyes de cartón piedra. En mi próximo escrito, vamos a recuperar la potencia de esas teorías desde la disección real.
Siempre he dicho que hay que ser más osada que valiente. La luz sigue allí, en Ávila, y ahora el canal para verla también es propio.
Gonzalo J. Suárez P., gracias por el tiempo en esta trinchera. El león ha encontrado su propio rastro de luz.
Bienvenidos al nuevo búnker en Beehiiv: soberaniacerebral.com


